martes, 23 de diciembre de 2014

¡Felices Fiestas y que nuevamente abunde el Amor y la Salud en tu vida!


El año pasado, en mi saludo navideño, mis deseos fueron que durante todo este año, que entonces se acercaba a su fin, abundara el amor en tu vida, en mi vida y en la vida de todos.

Y decía entonces "¿Por qué el amor? Porque he comprobado que si hay amor en nuestras vidas todo funciona maravillosamente bien, hay sonrisas, hay ilusión, hay esperanza, hay bondad, hay buenos pensamientos... ¡buen rollo como dicen por estos lados!"

Y adornaba el post con esta frase:


Cuando abunda el amor, no hay tanto espacio para el egoísmo, y ¡eso es bueno!


¿Y cómo sería si también abundara la salud?

Pues para este nuevo año, voy a agregarle también eso, un ingrediente más: ¡Salud!


Y no solamente la salud de la que hablamos cuando brindamos, sino la salud del alma, del corazón, y de la vida misma. Estoy seguro que si en nuestra vida abundan estas dos cosas, salud y amor, tendremos plena capacidad de caminar con fuerza hacia adelante, hacia la conquista de nuestras metas, hacia el logro de cosas buenas para nosotros mismos y para todas las personas que nos rodean.

Por eso, concluyo una vez más el año, dándote primero las gracias por mantenerte conmigo, por estar allí, leyéndome, compartiendo conmigo aquellas cosas que opino, pienso y vivo, y dejándome conocer tus opiniones y experiencias también.

Y luego de darte las gracias de corazón, quiero que en estas Fiestas y durante todo el Año Nuevo 2015 abunden la Salud y el Amor en tu vida, mi vida y nuestras vidas!

Seguramente si abunda el amor, haya menos espacio para el egoísmo y eso tal vez pueda incluso ayudarnos a ser mejores jefes, mejores compañeros de trabajo, mejores parejas, mejores padres.... ¡y eso, muy ciertamente, no está nada mal para empezar el Año!

¿No te parece? :-D

¡Feliz Navidad y
Mucha Prosperidad
en el Año Nuevo 2015!


Crédito fotografía: Passiflora / 123RF Stock Photo

lunes, 15 de diciembre de 2014

Diferénciate por el valor de tus conversaciones

Diferénciate Añadiendo Valor.
La semana pasada leía la anécdota que compartía uno de mis escritores preferidos en su blog, Andrés Pérez Ortega. En dicha historia, Andrés comentaba como, durante una de las conferencias que había dictado, uno de los asistentes le cuestionó acerca de cómo su forma de vestir no se correspondía con los argumentos que presentaba durante su ponencia.

Y como si hubiera sido por casualidad, también ocurrió que durante una conversación la misma semana, un muy querido amigo me preguntaba si le ayudaría a diferenciarse de los demás el hecho de incluir en su perfil de LinkedIn una imagen de fondo que tuviese que ver con la industria en la que él se especializa.

Le dije que no había ningún tipo de problema que le agregara la foto a su perfil de LinkedIn, que obviamente ese sería un detalle visualmente muy agradable, pero que no debía olvidarse de manera alguna que la mejor estrategia para diferenciarse de los demás profesionales de su industria era el aportar contenido de mucho valor en todas las plataformas en las que estuviera presente, cerrando mi comentario con el título que hoy lleva este post.

Nunca olvides que “El hábito no hace al monje”.


No cometas el error de pensar que el simple hecho de vestirte a la moda, tener un corte de pelo muy “cool”, un traje costoso y un reloj de marca son el elemento más importante de tu marca personal, porque estarás cometiendo un grave error.

Obviamente la imagen es importante, pero sí el cómo te ves por fuera no está en sincronía con tu yo más auténtico, entonces estarás creando sencillamente una imagen falsa de ti mismo y eso, en cualquier momento, se va a notar.


Recuerda que, “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”. Si lo que la gente ve, no es auténtico, en algún momento se notará.


Hace un tiempo, escribía en este blog que una marca personal debe ser, por encima de todas las cosas, una expresión libre y coherente de tu verdadero yo, tanto personal como profesional, sin imposiciones de otros.

Y es un criterio que sigo y seguiré manteniendo siempre: Primero que nada, la imagen que proyectas de ti mismo debe ser perfectamente coherente con tus valores y criterios, y no puede ser de otra manera.

“Diferénciate por el valor de tus conversaciones”


Lo que realmente debe diferenciarte de los otros profesionales de tu industria o sector, es la profundidad de tus opiniones, es el valor que puedas añadir a la vida y los negocios de las personas que se acercan a ti con una pregunta o una consulta. Incluso, el propio valor que puedas añadir a las discusiones en las cuales participas.

Si eso no ocurre, si no eres capaz de agregar valor a la vida de nadie, si tu opinión no deja de ser una más del montón y lo que tú dices pasa desapercibido, bien entonces puedes vestirte de la manera que quieras, llevar el pelo al estilo que mejor te parezca porque estarás siendo, sencillamente, uno más.


Un profesional que aporta valor a su entorno de una manera auténtica, es el que siempre deja la huella más profunda.


Creo que no hay satisfacción más grande que poder ayudar a otras personas a conseguir sus objetivos y lograr sus metas, ayudándoles a crecer, a ser mejores personas y mejores empresarios cada vez, compartiendo con ellos todo lo mejor que tu experiencia y tus conocimientos tienen para él.

Sólo así, creo yo, podrás diferenciarte de forma cierta y contundente de otros profesionales que, simplemente, se han quedado en lo superficial y no han llegado al fondo.

Por encima de todo, somo seres humanos con muchos y variados roles.


No en todos los momentos de mi vida soy el profesional que escribe este blog. También soy padre de dos angelitos (mejor dicho, angelotes) espectaculares, tengo una esposa fenomenal, sigo siendo el hijo de mi madre, gracias a Dios, hermano de mis hermanos y, además de todo, sigo siendo el ser humano que quiere mantenerse físicamente en forma, que sale a pasear a su perro, que saca la basura.

En fin, un ser humano como tu, que vives y respiras como cualquier otro. Y lo mismo es para todos. Además de nuestros roles profesionales, tenemos otros tantos según la vida que vivimos, y eso es normal.

¿Te imaginas que también tuviera que preocuparme por vestir de la mejor manera posible cuando salgo a correr bicicleta? ¿O a sacar la basura? ¿Te imaginas que saliera a pasear a la perra vestido de traje y corbata?

Yo creo que sería todo un desatino, ¿no te parece?


Por encima de todo, una marca personal no debe ser nunca una jaula que te encierra y te limita.


Estoy cien por ciento de acuerdo que hay que vestir adecuadamente y según la ocasión, por supuesto que sí, y hay que mantener la línea profesional en los entornos y situaciones que así lo requieren. De eso no hay ninguna duda y es algo que siempre te voy a recomendar como fundamental.

Pero de allí a considerar que lo más importante de una persona o de un profesional es la imagen que entra por tus ojos, hay un largo trecho. Pensar de esta manera simplemente te limita la oportunidad de conocer personas espectaculares, de aprender un poco más cada día.

La verdadera forma de diferenciarte como profesional es aportar valor a las personas que te rodean, tanto a nivel profesional como personal, y estar siempre dispuesto a seguir creciendo como persona, aprendiendo también de los demás.

Solamente así estarás en la posibilidad de dejar una huella profunda, verdadera y duradera en tu entorno.


Artículos que te recomiendo leer en este blog:
¿Qué tiene que ver una Barbie con tu marca personal?
Estrategia de Marca personal: Un caso práctico.



martes, 9 de diciembre de 2014

¿Cómo Puedes Hacer Un Uso Más Efectivo Del Procesador Más Veloz Del Mundo?

El Procesador Más Veloz
Uno de los mayores desafíos que te va a presentar el entorno digital es la infinita cantidad de información a la que puedes tener acceso a través de múltiples y variadas plataformas.

Solamente para que tengas una idea básica, muy básica, te cuento que cada 60 segundos, es decir, cada minuto:

  • Se realizan 88 mil llamadas por Skype.
  • Se hacen 2,66 millones de búsquedas en Google.
  • Se envían casi 139 millones de correos electrónicos.
  • La gente mira alrededor de 5 millones de vídeos en YouTube.
  • Se crean 571 páginas web.
  • Se publican 433 mil tweets, y…
  • Aparecen en Facebook 293 mil actualizaciones de estado.

Ojo: Y esto ocurre segundo tras segundo, día tras día… o como diríamos 24 x 7. Si lo tuviéramos que medir en Gigas, pues nos quedaríamos abrumados por la cantidad de información disponible. Realmente boquiabiertos!

¿Te imaginas que pasaría si consumieras toda esta información, o apenas una minúscula parte de ella? La indigestión sería fenomenal y seguramente te enviaría directamente al hospital.

Comencemos por lo primero: Mente sana en cuerpo sano.


Desde muy pequeños seguramente tus padres te lo repitieron más de una vez: “Mente sana en cuerpo sano”. No todo es estudiar mucho, sino también hacer deporte. Y viceversa también funciona: “No todo es hacer mucho ejercicio físico, sino también alimentar nuestro conocimiento”

Y con este pensamiento has crecido. “Mente sana en cuerpo sano”. Lo del cuerpo sano lo entiendes con facilidad: No excederte con la comida, tratar siempre de mantener una dieta sana, hacer ejercicio regularmente y evitar los malos vicios.

¿Pero cómo mantenemos una “mente sana”? Obviamente, lo primero que nos viene a la cabeza tiene que ver con la información que consumimos: Tenemos que asegurarnos que sea de buena calidad, sana y, por supuesto, no excedernos en las cantidades que consumimos.

Ante una avalancha de información tan abrumadora, lo más importante es escoger solo aquella que realmente aporta valor.


Justamente eso fue lo que hice las dos semanas pasadas: Revisar de forma exhaustiva las fuentes de información de las cuales me alimento regularmente para quedarme sólo con aquéllas que aportan valor y desechar las que no.

Y es un ejercicio que te recomiendo hacer a ti también: Dedícale un par de horas, un par de días o un par de semanas, a hacer una limpieza de todas las fuentes que tienes como referencia, los blogs que lees con regularidad, las páginas que visitas, los correos electrónicos que recibes, y quédate solamente con aquello que te aporta valor, que te nutre y enriquece.

Así como tu cuerpo necesita ejercitarse, también tu cerebro.


Ya habiendo controlado la calidad de la información que consumes, llega entonces una parte a la cuál tal vez nunca le has prestado atención, como tampoco yo lo había hecho: ejercitar tu cerebro.

Si eres un ser humano promedio, seguramente el 99.99% del uso que le das a tu cerebro es para procesar información: hacer cursos, leer libros, escribir, escuchar podcasts, ver tutoriales, hablar, escuchar… es decir, información que entra, información que sale.


Prestar atención, resolver problemas y recordar son las operaciones fundamentales que tu cerebro realiza.


Y toda esta información, tu cerebro la procesa realizando tres tareas fundamentales: prestando atención, resolviendo problemas y recordando la información procesada, y todo esto lo puede hacer de una forma flexible y a una velocidad que no te puedo ni siquiera nombrar, porque es asombrosamente rápida.

Existen un montón de aplicaciones que te pueden ayudar a entrenar a tu cerebro en estas tareas básicas. Unas son de pago, otras gratuitas; unas más agradables que otras. En fin, para gustos, colores. Yo escogí una que se llama lumosity (abajo te dejo el vínculo) que me parece genial y que te recomiendo ampliamente.

Tiene ejercicios súper simples, que van aumentando su grado de dificultad a medida que tu capacidad aumenta, por lo que el juego puede llegar a ser tremendamente adictivo.

Pero en este punto, lo dejo a tu elección. Lo importante es que sepas que tu cerebro, como el resto de tu cuerpo, necesita entrenarse en sus tareas fundamentales y lo más impresionante es que, a medida que más le exiges, más rendimiento ofrece. ¡Realmente espectacular!

Y por último: ¿Qué podemos hacer con tanta información valiosa que nos gustaría revisar, pero que no nos alcanza el tiempo para ello?

Llevando tu velocidad de lectura un poco más allá.


En mi caso, son múltiples los blogs que leo todos los días. Tanto de temas profesionales como personales. Por lo tanto, dependo en mucho de la velocidad con la que puedo leer todo el contenido que está disponible para mí.

Después de haber hecho el filtrado y selección que te comenté más arriba, igual me quedé con una lista bastante amplia de espacios que quiero seguir visitando con regularidad. Y mi inquietud fue: ¿Cómo puedo hacer para procesar toda esta información de forma más eficiente y rápida? Fue entonces cuando me tropecé con el término “lectura veloz”.

Desde muy joven me ha gustado siempre leer. Como estudiante y como profesional, encuentro la lectura no solamente como una fuente de aprendizaje continuo sino como una excelente distracción. Y seguramente como tú, pensaba que leía a una velocidad interesante, hasta que me di cuenta que podía ir más allá.


Poder leer más rápidamente y procesar la información que recibimos con más efectividad, es una habilidad muy valiosa.


De igual manera, existen múltiples plataformas y programas que te ayudan en esta tarea de incrementar tu velocidad de lectura. Como siempre, las hay mejores y peores, y para gustos, colores.

Yo me quedé con una (el vínculo te lo dejo más abajo) que se llama “Super Lectura”, un curso bastante interesante, muy sencillo y que requiere solamente de 7 sesiones de 30 minutos, en 7 días consecutivos. En todo caso, y como te indicaba con los programas de entrenamiento para tu cerebro, tu puedes escoger el que más te guste.

Y quería compartir contigo hoy todo esto, que ha sido para mi un descubrimiento espectacular: cómo puedes hacer un uso más efectivo de tu cerebro, el procesador de información más veloz que existe en el mundo, y seguir nutriéndote de la inmensa cantidad de información que está disponible en Internet hoy en día.

Te dejo más abajo los vínculos correspondientes a todo lo que te he mencionado a través de este artículo:

¿Qué ocurre en Internet cada 60 segundos? Infografía actualizada
Lumosity y su programa de entrenamiento cerebral.
Super Lectura: Curso de lectura rápida y aprendizaje veloz.