martes, 23 de diciembre de 2014

¡Felices Fiestas y que nuevamente abunde el Amor y la Salud en tu vida!


El año pasado, en mi saludo navideño, mis deseos fueron que durante todo este año, que entonces se acercaba a su fin, abundara el amor en tu vida, en mi vida y en la vida de todos.

Y decía entonces "¿Por qué el amor? Porque he comprobado que si hay amor en nuestras vidas todo funciona maravillosamente bien, hay sonrisas, hay ilusión, hay esperanza, hay bondad, hay buenos pensamientos... ¡buen rollo como dicen por estos lados!"

Y adornaba el post con esta frase:


Cuando abunda el amor, no hay tanto espacio para el egoísmo, y ¡eso es bueno!


¿Y cómo sería si también abundara la salud?

Pues para este nuevo año, voy a agregarle también eso, un ingrediente más: ¡Salud!


Y no solamente la salud de la que hablamos cuando brindamos, sino la salud del alma, del corazón, y de la vida misma. Estoy seguro que si en nuestra vida abundan estas dos cosas, salud y amor, tendremos plena capacidad de caminar con fuerza hacia adelante, hacia la conquista de nuestras metas, hacia el logro de cosas buenas para nosotros mismos y para todas las personas que nos rodean.

Por eso, concluyo una vez más el año, dándote primero las gracias por mantenerte conmigo, por estar allí, leyéndome, compartiendo conmigo aquellas cosas que opino, pienso y vivo, y dejándome conocer tus opiniones y experiencias también.

Y luego de darte las gracias de corazón, quiero que en estas Fiestas y durante todo el Año Nuevo 2015 abunden la Salud y el Amor en tu vida, mi vida y nuestras vidas!

Seguramente si abunda el amor, haya menos espacio para el egoísmo y eso tal vez pueda incluso ayudarnos a ser mejores jefes, mejores compañeros de trabajo, mejores parejas, mejores padres.... ¡y eso, muy ciertamente, no está nada mal para empezar el Año!

¿No te parece? :-D

¡Feliz Navidad y
Mucha Prosperidad
en el Año Nuevo 2015!


Crédito fotografía: Passiflora / 123RF Stock Photo

lunes, 15 de diciembre de 2014

Diferénciate por el valor de tus conversaciones

Diferénciate Añadiendo Valor.
La semana pasada leía la anécdota que compartía uno de mis escritores preferidos en su blog, Andrés Pérez Ortega. En dicha historia, Andrés comentaba como, durante una de las conferencias que había dictado, uno de los asistentes le cuestionó acerca de cómo su forma de vestir no se correspondía con los argumentos que presentaba durante su ponencia.

Y como si hubiera sido por casualidad, también ocurrió que durante una conversación la misma semana, un muy querido amigo me preguntaba si le ayudaría a diferenciarse de los demás el hecho de incluir en su perfil de LinkedIn una imagen de fondo que tuviese que ver con la industria en la que él se especializa.

Le dije que no había ningún tipo de problema que le agregara la foto a su perfil de LinkedIn, que obviamente ese sería un detalle visualmente muy agradable, pero que no debía olvidarse de manera alguna que la mejor estrategia para diferenciarse de los demás profesionales de su industria era el aportar contenido de mucho valor en todas las plataformas en las que estuviera presente, cerrando mi comentario con el título que hoy lleva este post.

Nunca olvides que “El hábito no hace al monje”.


No cometas el error de pensar que el simple hecho de vestirte a la moda, tener un corte de pelo muy “cool”, un traje costoso y un reloj de marca son el elemento más importante de tu marca personal, porque estarás cometiendo un grave error.

Obviamente la imagen es importante, pero sí el cómo te ves por fuera no está en sincronía con tu yo más auténtico, entonces estarás creando sencillamente una imagen falsa de ti mismo y eso, en cualquier momento, se va a notar.


Recuerda que, “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”. Si lo que la gente ve, no es auténtico, en algún momento se notará.


Hace un tiempo, escribía en este blog que una marca personal debe ser, por encima de todas las cosas, una expresión libre y coherente de tu verdadero yo, tanto personal como profesional, sin imposiciones de otros.

Y es un criterio que sigo y seguiré manteniendo siempre: Primero que nada, la imagen que proyectas de ti mismo debe ser perfectamente coherente con tus valores y criterios, y no puede ser de otra manera.

“Diferénciate por el valor de tus conversaciones”


Lo que realmente debe diferenciarte de los otros profesionales de tu industria o sector, es la profundidad de tus opiniones, es el valor que puedas añadir a la vida y los negocios de las personas que se acercan a ti con una pregunta o una consulta. Incluso, el propio valor que puedas añadir a las discusiones en las cuales participas.

Si eso no ocurre, si no eres capaz de agregar valor a la vida de nadie, si tu opinión no deja de ser una más del montón y lo que tú dices pasa desapercibido, bien entonces puedes vestirte de la manera que quieras, llevar el pelo al estilo que mejor te parezca porque estarás siendo, sencillamente, uno más.


Un profesional que aporta valor a su entorno de una manera auténtica, es el que siempre deja la huella más profunda.


Creo que no hay satisfacción más grande que poder ayudar a otras personas a conseguir sus objetivos y lograr sus metas, ayudándoles a crecer, a ser mejores personas y mejores empresarios cada vez, compartiendo con ellos todo lo mejor que tu experiencia y tus conocimientos tienen para él.

Sólo así, creo yo, podrás diferenciarte de forma cierta y contundente de otros profesionales que, simplemente, se han quedado en lo superficial y no han llegado al fondo.

Por encima de todo, somo seres humanos con muchos y variados roles.


No en todos los momentos de mi vida soy el profesional que escribe este blog. También soy padre de dos angelitos (mejor dicho, angelotes) espectaculares, tengo una esposa fenomenal, sigo siendo el hijo de mi madre, gracias a Dios, hermano de mis hermanos y, además de todo, sigo siendo el ser humano que quiere mantenerse físicamente en forma, que sale a pasear a su perro, que saca la basura.

En fin, un ser humano como tu, que vives y respiras como cualquier otro. Y lo mismo es para todos. Además de nuestros roles profesionales, tenemos otros tantos según la vida que vivimos, y eso es normal.

¿Te imaginas que también tuviera que preocuparme por vestir de la mejor manera posible cuando salgo a correr bicicleta? ¿O a sacar la basura? ¿Te imaginas que saliera a pasear a la perra vestido de traje y corbata?

Yo creo que sería todo un desatino, ¿no te parece?


Por encima de todo, una marca personal no debe ser nunca una jaula que te encierra y te limita.


Estoy cien por ciento de acuerdo que hay que vestir adecuadamente y según la ocasión, por supuesto que sí, y hay que mantener la línea profesional en los entornos y situaciones que así lo requieren. De eso no hay ninguna duda y es algo que siempre te voy a recomendar como fundamental.

Pero de allí a considerar que lo más importante de una persona o de un profesional es la imagen que entra por tus ojos, hay un largo trecho. Pensar de esta manera simplemente te limita la oportunidad de conocer personas espectaculares, de aprender un poco más cada día.

La verdadera forma de diferenciarte como profesional es aportar valor a las personas que te rodean, tanto a nivel profesional como personal, y estar siempre dispuesto a seguir creciendo como persona, aprendiendo también de los demás.

Solamente así estarás en la posibilidad de dejar una huella profunda, verdadera y duradera en tu entorno.


Artículos que te recomiendo leer en este blog:
¿Qué tiene que ver una Barbie con tu marca personal?
Estrategia de Marca personal: Un caso práctico.



martes, 9 de diciembre de 2014

¿Cómo Puedes Hacer Un Uso Más Efectivo Del Procesador Más Veloz Del Mundo?

El Procesador Más Veloz
Uno de los mayores desafíos que te va a presentar el entorno digital es la infinita cantidad de información a la que puedes tener acceso a través de múltiples y variadas plataformas.

Solamente para que tengas una idea básica, muy básica, te cuento que cada 60 segundos, es decir, cada minuto:

  • Se realizan 88 mil llamadas por Skype.
  • Se hacen 2,66 millones de búsquedas en Google.
  • Se envían casi 139 millones de correos electrónicos.
  • La gente mira alrededor de 5 millones de vídeos en YouTube.
  • Se crean 571 páginas web.
  • Se publican 433 mil tweets, y…
  • Aparecen en Facebook 293 mil actualizaciones de estado.

Ojo: Y esto ocurre segundo tras segundo, día tras día… o como diríamos 24 x 7. Si lo tuviéramos que medir en Gigas, pues nos quedaríamos abrumados por la cantidad de información disponible. Realmente boquiabiertos!

¿Te imaginas que pasaría si consumieras toda esta información, o apenas una minúscula parte de ella? La indigestión sería fenomenal y seguramente te enviaría directamente al hospital.

Comencemos por lo primero: Mente sana en cuerpo sano.


Desde muy pequeños seguramente tus padres te lo repitieron más de una vez: “Mente sana en cuerpo sano”. No todo es estudiar mucho, sino también hacer deporte. Y viceversa también funciona: “No todo es hacer mucho ejercicio físico, sino también alimentar nuestro conocimiento”

Y con este pensamiento has crecido. “Mente sana en cuerpo sano”. Lo del cuerpo sano lo entiendes con facilidad: No excederte con la comida, tratar siempre de mantener una dieta sana, hacer ejercicio regularmente y evitar los malos vicios.

¿Pero cómo mantenemos una “mente sana”? Obviamente, lo primero que nos viene a la cabeza tiene que ver con la información que consumimos: Tenemos que asegurarnos que sea de buena calidad, sana y, por supuesto, no excedernos en las cantidades que consumimos.

Ante una avalancha de información tan abrumadora, lo más importante es escoger solo aquella que realmente aporta valor.


Justamente eso fue lo que hice las dos semanas pasadas: Revisar de forma exhaustiva las fuentes de información de las cuales me alimento regularmente para quedarme sólo con aquéllas que aportan valor y desechar las que no.

Y es un ejercicio que te recomiendo hacer a ti también: Dedícale un par de horas, un par de días o un par de semanas, a hacer una limpieza de todas las fuentes que tienes como referencia, los blogs que lees con regularidad, las páginas que visitas, los correos electrónicos que recibes, y quédate solamente con aquello que te aporta valor, que te nutre y enriquece.

Así como tu cuerpo necesita ejercitarse, también tu cerebro.


Ya habiendo controlado la calidad de la información que consumes, llega entonces una parte a la cuál tal vez nunca le has prestado atención, como tampoco yo lo había hecho: ejercitar tu cerebro.

Si eres un ser humano promedio, seguramente el 99.99% del uso que le das a tu cerebro es para procesar información: hacer cursos, leer libros, escribir, escuchar podcasts, ver tutoriales, hablar, escuchar… es decir, información que entra, información que sale.


Prestar atención, resolver problemas y recordar son las operaciones fundamentales que tu cerebro realiza.


Y toda esta información, tu cerebro la procesa realizando tres tareas fundamentales: prestando atención, resolviendo problemas y recordando la información procesada, y todo esto lo puede hacer de una forma flexible y a una velocidad que no te puedo ni siquiera nombrar, porque es asombrosamente rápida.

Existen un montón de aplicaciones que te pueden ayudar a entrenar a tu cerebro en estas tareas básicas. Unas son de pago, otras gratuitas; unas más agradables que otras. En fin, para gustos, colores. Yo escogí una que se llama lumosity (abajo te dejo el vínculo) que me parece genial y que te recomiendo ampliamente.

Tiene ejercicios súper simples, que van aumentando su grado de dificultad a medida que tu capacidad aumenta, por lo que el juego puede llegar a ser tremendamente adictivo.

Pero en este punto, lo dejo a tu elección. Lo importante es que sepas que tu cerebro, como el resto de tu cuerpo, necesita entrenarse en sus tareas fundamentales y lo más impresionante es que, a medida que más le exiges, más rendimiento ofrece. ¡Realmente espectacular!

Y por último: ¿Qué podemos hacer con tanta información valiosa que nos gustaría revisar, pero que no nos alcanza el tiempo para ello?

Llevando tu velocidad de lectura un poco más allá.


En mi caso, son múltiples los blogs que leo todos los días. Tanto de temas profesionales como personales. Por lo tanto, dependo en mucho de la velocidad con la que puedo leer todo el contenido que está disponible para mí.

Después de haber hecho el filtrado y selección que te comenté más arriba, igual me quedé con una lista bastante amplia de espacios que quiero seguir visitando con regularidad. Y mi inquietud fue: ¿Cómo puedo hacer para procesar toda esta información de forma más eficiente y rápida? Fue entonces cuando me tropecé con el término “lectura veloz”.

Desde muy joven me ha gustado siempre leer. Como estudiante y como profesional, encuentro la lectura no solamente como una fuente de aprendizaje continuo sino como una excelente distracción. Y seguramente como tú, pensaba que leía a una velocidad interesante, hasta que me di cuenta que podía ir más allá.


Poder leer más rápidamente y procesar la información que recibimos con más efectividad, es una habilidad muy valiosa.


De igual manera, existen múltiples plataformas y programas que te ayudan en esta tarea de incrementar tu velocidad de lectura. Como siempre, las hay mejores y peores, y para gustos, colores.

Yo me quedé con una (el vínculo te lo dejo más abajo) que se llama “Super Lectura”, un curso bastante interesante, muy sencillo y que requiere solamente de 7 sesiones de 30 minutos, en 7 días consecutivos. En todo caso, y como te indicaba con los programas de entrenamiento para tu cerebro, tu puedes escoger el que más te guste.

Y quería compartir contigo hoy todo esto, que ha sido para mi un descubrimiento espectacular: cómo puedes hacer un uso más efectivo de tu cerebro, el procesador de información más veloz que existe en el mundo, y seguir nutriéndote de la inmensa cantidad de información que está disponible en Internet hoy en día.

Te dejo más abajo los vínculos correspondientes a todo lo que te he mencionado a través de este artículo:

¿Qué ocurre en Internet cada 60 segundos? Infografía actualizada
Lumosity y su programa de entrenamiento cerebral.
Super Lectura: Curso de lectura rápida y aprendizaje veloz.



lunes, 17 de noviembre de 2014

Usemos Con Responsabilidad Nuestra Voz En Redes Sociales

Nuestra Voz En Redes Sociales.
Hace unas semana circuló por Internet un vídeo en el que un jugador profesional de fútbol, de hecho uno de esos que muchos llaman “leyenda”, muy famoso el señor, golpeaba a su novia mientras (aparentemente) se encontraba bastante pasado de tragos.

El vídeo en cuestión prontamente se hizo popular, y los comentarios (tanto positivos como negativos) comenzaron a surgir en la red, como siempre ocurre en este tipo de casos.

Pero independientemente de los comentarios que el tema generó, lo que realmente llamó mi atención fue tener nuevamente la oportunidad de comprobar como hoy en día, cualquier persona equipada con un teléfono móvil, una tableta o cualquier dispositivo parecido, y simplemente con una conexión a Internet y una cuenta en cualquier red social, puede denunciar todo tipo de situaciones, tanto ciertas como falsas, reales o inventadas.

Y es algo que todos, absolutamente todos, debemos tomar en cuenta, tengamos o no tengamos negocios: Cualquier persona con la que tengamos una interacción, sea ésta positiva o negativa, a nivel profesional o personal, tiene la total capacidad (si así lo quiere hacer) de compartir su opinión con la comunidad que le sigue y le lee, pudiendo convertirse de esta manera, tanto en un “embajador” de tu empresa, en el mejor de los casos, como en tu “peor pesadilla”.

Es una decisión que está única y exclusivamente en sus manos. Y ese es el gran riesgo (o la gran oportunidad) para la reputación de tu empresa, e incluso de tu persona.

Con grandes poderes, vienen grandes responsabilidades.


Hoy quiero detenerme no en tu lado como empresario, sino en tu lado como individuo que compra cosas en empresas de todo tipo, desde el mismo establecimiento donde haces la compra semanal para tu casa, hasta el taller al cual llevas tu coche a reparar.


El inmenso poder que tenemos de denunciar a través de los redes sociales, debemos usarlo con mucho juicio.

Y aún cuando me parece fenomenal que tengamos como consumidores e individuos, esa capacidad de denunciar lo que no nos gusta, lo que no nos parece justo, también me parece aterrador contemplar como una persona, en cualquier momento, en cualquier lugar del mundo y simplemente movida por un arrebato emocional, o por mera mala intención, puede poner en muy mala situación la reputación de tu negocio, de tu empresa, e incluso de tu propia persona como profesional.

Me viene a la memoria el momento en que Jor-el le dice a su hijo Kal-el (por si no te suena, es el Superman de las películas) que este último tiene grandes poderes que ningún otro ser humano puede, ni podrá tener jamás, y que, justamente por eso, debe usarlos con muchísima responsabilidad y para hacer solamente el bien.

Como siempre que hago este tipo de comentarios, voy a compartir contigo una historia que leí hace bastante tiempo en un blog americano.

El caso del pasajero irritable que simplemente estaba teniendo un mal día


Hace algún tiempo leí un artículo en el que una chica narraba lo que le había ocurrido un día que había llegado con retraso al aeropuerto para un vuelo que tenía que tomar a otra ciudad.

Por supuesto, cuando llegó a la puerta de embarque para su vuelo, ya esta estaba cerrada. Entonces se acercó a uno de los agentes que estaba en el mostrador de la aerolínea buscando ayuda, porque tenía que montarse en el avión con urgencia, y el agente le indicó que no podía hacer ya nada, porque el vuelo estaba cerrado.

Ante la negativa del agente, la chica se molestó y comenzó a reclamarle. Se dijeron cosas, se cruzaron palabras, el empleado de la aerolínea tratando de respetar la política de su empresa y la chica tratando de montarse en el avión.


Todas las historias tienen siempre dos versiones, la tuya y la de la otra persona involucrada.

Sin querer hacer juicio hacia ninguna de las dos partes (aunque me inclino a favor de la aerolínea, tomando en cuenta que se había presentado tarde para el vuelo), la historia terminó con que la señora no se pudo montar en el avión y tuvo que buscar puesto en otra aerolínea.

Finalmente consiguió sitio y pudo llegar a su destino. Pero, mientras estaba en el avión, escribió un artículo para un blog en el que trabajaba, donde descargaba toda su frustración y su ira hacia la empresa y el agente que la había atendido, por no haberle permitido tomar el primer vuelo y hacerle pasar por la incómoda situación de ir a buscar sitio en otra aerolínea.

El artículo en cuestión lo leí yo, y muchísimas otras personas que, como yo, vimos como esta chica puso la reputación de la aerolínea en entredicho, aún cuando ella misma había sido la primera responsable en todo la situación, por llegar tarde al aeropuerto.

Lo primero que debemos poner en práctica es nuestro sentido común.


Fíjate que en el caso que te menciono arriba, la chica, antes de reconocer que ella había sido responsable del incidente por haber llegado tarde al aeropuerto, simplemente descargó su frustración como cliente que cree merecerlo todo y le echó la culpa a la aerolínea y, en particular, al agente que no quiso dejarla montarse en el avión.


Somos responsables de lo que decimos, y del daño que le podemos hacer a otros con lo que decimos.

Es importante, muy importante, que nos obliguemos a usar con responsabilidad nuestra voz en el entorno digital. Ya no se trata simplemente de decir cosas porque nos provoca, sino de decirlas asegurándonos siempre de mantener la objetividad, el sano juicio y el sentido común.

Debemos entender que en el momento que decidimos hacer una denuncia de alguna causa que consideramos injusta, o en el momento que decidimos reclamar a una empresa por algo que consideramos está mal hecho, asumimos todas las consecuencias que dicho acto puede tener para nosotros, sean éstas positivas o negativas.

¿Qué hubiera pasado en el caso que te conté si la aerolínea hubiese decidido demandar a la chica por el daño que le pudo haber hecho a su reputación el artículo que esta última publicó? ¿Qué iba a contestar la chica? ¿Que se le olvidó que tenía que llegar temprano para abordar el vuelo?

Debemos actuar de manera responsable y usando siempre todo nuestro sentido común. En nuestras manos está una herramienta muy poderosa, tanto para lo bueno como para lo malo, y es el poder de difundir nuestra opinión y llegar a mucha gente en muy poco tiempo y con muy poco esfuerzo.

Podemos unir nuestras voces en la defensa de las causas más justas del mundo y hacer un aporte genial a la sociedad, pero también podemos usar nuestra voz de manera irresponsable y hacernos eco, (queriendo o sin querer), de acusaciones falsas o de difundir información incierta.

Y eso no es un aporte positivo ni para ti ni para nadie.



Te recomiendo leer el siguiente artículo, muy relacionado con el tema de hoy
¿Automatizas o programas en Social Media?

Y también te puedes dar una pasadita por este post, que puede gustarte
Cuando la crisis estalla, no veas solo la punta del Iceberg.


Crédito fotografía: Images Bavaria / 123EF Stock Photo





lunes, 3 de noviembre de 2014

¿Por Qué Necesitas Hacer Un “Reality Check” De Vez En Cuando?

¿Por qué necesitas un "Reality Check"?
Cuando conversas con cualquier persona que quiere desarrollar un negocio nuevo, te encuentras con un individuo cargado con una sobredosis de optimismo, soñando despierto con lograr objetivos grandísimos y muy loables, desbordando de alegría optimismo acerca de su idea de negocio, porque la considera, sencillamente, genial.

Y todo eso está muy bien, claro que sí. El optimismo es la actitud que te permitirá mantenerte en la lucha por mucho más tiempo que otros.

Sin embargo, ¿te has preguntado por qué casi todos los planes de negocio que andan por allí, tienen proyecciones económicas con más ceros que los que podemos siquiera imaginarnos, representando las expectativas demasiado optimistas de sus propietarios?


El espíritu emprendedor necesita de una buena dosis de optimismo para tener éxito.


Es cierto que el espíritu emprendedor no es para los débiles de corazón. Se necesita una buena dosis de optimismo para tener éxito. Pero existe una línea muy, muy delgada que separa el optimismo de la simple ilusión.

Solamente así te puedes explicar el hecho que, aún habiendo tanta gente convencida de tener una idea de negocio genialmente estupenda, sólo una de cada 10 empresas nuevas, logran sobrevivir a los primeros cinco años de su operación. ¿Suena ilógico, verdad?

Estoy 100% seguro de que, para ser emprendedor, tienes que ser una persona optimista primero que nada, para asumir todos los riesgos e incertidumbres que el emprendimiento, por sí solo, implica. Seguro que sí.

Pero si no tienes una cuenta bancaria con un saldo interesante que te sirva de colchón por si acaso tu emprendimiento fracasara y tuvieras que empezar de nuevo, o que seas un adicto a los juegos de azar y las apuestas, es mucho más recomendable que practiques un optimismo basado en la realidad.

Pero, ¿por qué caemos en esta trampa de excesivo optimismo con tanta facilidad?


Muy lamentablemente, cuando vas a tomar decisiones que implican la posibilidad de que tengas grandes ganancias (o pérdidas), te haces mucho más propenso a buscar toda la información que respalde tus afirmaciones de que las cosas te van a salir de maravillas, porque eso simplemente te hace sentir mejor.

Te encierras tanto emocionalmente en tus decisiones, que ignoras abiertamente la información que pueda contradecirte. Dicen que muchas veces escuchamos solamente lo que queremos escuchar, y esto es particularmente cierto cuando se refiere a tu emprendimiento.


Curiosamente, mientras mayores sean las ganancias que esperas recibir, mayor es la posibilidad de que caigas en la trampa del optimismo excesivo. 


¿No te has fijado acaso como se te hinchan los ojos de entusiasmo cuando le cuentas a otros las grandes posibilidades que existen de lograr excelentes resultados con tu maravillosa idea? Y sin embargo, apenas aparece alguien que te plantea dos o tres cosas que te contradicen o que simplemente muestran que no todo podría ser tan maravilloso, una sensación desagradable te recorre el cuerpo entero y te provoca arrancarle la cabeza.

El optimismo excesivo suele ser a menudo el error más común y perjudicial que puedes cometer al gestionar tu negocio. Y este exceso de optimismo puede ser particularmente perjudicial para ti, si quieres entrar en los sectores más competidos o los que cambian con más rapidez.

Practica entonces el optimismo basado en la realidad. 


Como en muchas cosas de la vida, todos los excesos son malos. Y esta regla también aplica al optimismo que le pones a tu negocio: Ni muy mucho, ni tampoco muy poco. Justo la medida exacta y, por encima de todas las cosas, manejando siempre datos reales que sustenten tus expectativas.


El optimismo basado en la realidad, genera mejores resultados que el optimismo en exceso.


Es fácil entender el por qué: Es muy difícil, si no imposible, que puedas predecir con exactitud los resultados que el futuro te depara, por lo que, siendo “optimista-con-hechos-en-las-manos” tendrás siempre la oportunidad de tomar decisiones más y mejor informadas.

Está claro que el optimismo te ayudará a mantener los niveles de energía en alto, y la moderación te permitirá ver con mucha más claridad cuando realmente no vale la pena seguir intentándolo.

¿Qué puedes hacer para practicar el “optimismo basado en la realidad”?


Algunas opciones que vale la pena que tomes en cuenta, son las siguientes:

1. Trata de conocer bien tu industria: Durante la búsqueda de nuevas oportunidades de negocio, trata de hacerlo dentro de áreas que te sean familiares, con las que ya hayas tenido cierto roce y experiencia. O si quieres adentrarte en algo completamente nuevo, trata de conseguir este conocimiento asociándote con una persona que comparta tus intereses y tu pasión por dicha industria. Este conocimiento te ayudará a tener una perspectiva más realista del mercado en el que te quieres involucrar. 
2. Siempre plantéate diferentes escenarios: "¿Qué pasaría si?" es una pregunta realmente poderosa que te permite abrir tu mente a otras situaciones, a pensar en planes de acción, a dibujar alternativas. No te niegues la oportunidad de mirar también “el lado oscuro” de la fuerza, pues allí también se aprende mucho.
3. Déjate asesorar por personas experimentadas. Rodéate de un equipo de trabajo que no le tenga miedo a poner tus propuestas a prueba. Busca personas que estén dispuestas a retarte, a plantear otras ideas. Si te rodeas de personas que siempre te dan la razón, tienes muy pocas oportunidades de ver las cosas de manera diferente. Una persona con más experiencia que tú, o con un conocimiento que tú no tienes, es un aliado de mucha importancia para tu emprendimiento.
4. Conviértete en tu cliente más exigente. Trata siempre de mirar tu producto desde el punto de vista de tu cliente y no el tuyo propio. ¿Realmente tu producto es capaz de enamorar a tu cliente, de la misma manera que te ha enamorado a ti? ¿Realmente lo encuentra tan valioso como tú mismo crees? 
Practicar el optimismo moderado por una fuerte dosis de realidad es una forma excelente de gestionar tu negocio y de asegurarte la menor cantidad de dolores de cabeza posibles.

Ten en cuenta los consejos que arriba te dejo para que evites caer en la trampa del autoengaño y puedas acercarte con paso seguro al logro de objetivos mucho más reales y concretos.



Te dejo este par de artículo de mi blog, que profundizan en este tema:
¿Quieres un producto exitoso? Conviértete en tu cliente más exigente.
La flexibilidad de un plan de negocio: ¿Obstinación o perseverancia?




lunes, 27 de octubre de 2014

¿Qué Estás Gestionando: Un Negocio O Una Organización Sin Fines De Lucro?

¿Qué estás gestionando?
Hace un tiempo ya, en una conversación de sobremesa con unos amigos, este tema vino a colación. Yo comentaba que el objetivo del negocio era vender y uno de mis compañeros argumentaba que eso no era así, que esa era la forma en que se planteaban los negocios hace diez o quince años, y que en los tiempos que corren el objetivo era satisfacer a los clientes, poner a los clientes en el centro de todo.

Y tal vez sea como preguntarse “¿Qué viene primero: el huevo o la gallina?” porque para que tu negocio pueda satisfacer a un cliente, tiene que haberse generado algún tipo de transacción, debe haber ocurrido el intercambio de algún producto o servicio que el cliente necesitaba para darle solución a alguna necesidad particular, a algún problema pendiente, sino, ¿de qué manera podrías haberlo satisfecho?

¿Qué otra razón existiría para que el cliente se acercara a tu empresa en primer lugar? ¿Quizás pura curiosidad? ¿Cuánto tiempo puedes mantener tu empresa funcionando cuando sólo recibes la visita de “curiosos” que no compran?

Y aunque te parezca una pregunta un tanto fuera de lugar, muchas veces es necesario volver a retomar los principios básicos y recordar cuál es el objetivo que pretendemos lograr con nuestros negocios, si es que realmente lo que estamos gestionando es un negocio, en el correcto sentido de la palabra.


Los negocios se crean para generar ganancias económicas, independientemente del modelo de negocio que utilices.


Y es allí donde está la importancia de tener las cosas perfectamente claras: Si tienes un negocio, tu objetivo es que ese negocio sea rentable, que produzca ganancias, quizás en un año, dos, tres o cinco… pero el objetivo al final es que sea rentable, es decir, que ganes más dinero del que gastas, y que te quede algo de utilidad.

Comenzamos por el tiempo, dinero y esfuerzo que toma gestionar un negocio.


Dicen que de vez en cuando bien vale la pena poner los puntos sobre las íes para evitar confusiones que puedan resultar costosas, y no me refiero necesariamente a costo en dinero, en este punto particular.

Seguramente estarás de acuerdo conmigo en que la gestión de tu negocio no solamente te cuesta dinero, quizás poco si estás poniendo en práctica las técnicas de “bootstrapping”, pero ciertamente tienes que poner algo de dinerillo para que funcione. Pero no es solamente dinero lo que tienes que invertir.


Si a cada una de tus horas de trabajo le asignaras un valor, te darías cuenta de lo mucho que te cuesta gestionar tu empresa.


Además de esta inversión en dinero, gestionar tu negocio te cuesta también una importante cantidad de tiempo y esfuerzo. Y si a cada una de tus horas de trabajo le pusiéramos un valor nominal, te darías cuenta inmediatamente de que tu negocio tiene un costo real, y que generalmente es bastante alto.

¿Cuánto tiempo puede aguantar tu bolsillo un negocio que no produce ganancias?


Obviamente cuando llegamos a este punto, todo el mundo arruga la cara y se encoge de hombros. La respuesta siempre es “por un tiempo limitado”.

Puede ser “muy, muy limitado” cuando el bolsillo solo aguantaría por unos pocos meses de operación sin producción de dinero, o “medianamente limitado” cuando has hecho tus tareas bien y dispones de un capital económico que te permite cubrir la operación de tu negocio por un período más largo, quizás uno o dos años.


No hay bolsillo que aguante para siempre un negocio que no produce ganancias.


En ningún caso, la respuesta sería “por tiempo infinito”, y si fuera así, entonces no estamos gestionando un negocio sino una organización sin fines de lucro. Básicamente le estamos dedicando nuestro tiempo, dinero y esfuerzo a una actividad que fácilmente podríamos considerar un hobby y poco más.

Y seguramente te estés preguntando por qué hago tanto énfasis en un tema que deberíamos tener claro todos los que estamos desarrollando nuestros negocios propios, o que estamos planificando hacerlo.

Si sabes hacia donde vas, puedes escoger el camino que más te convenga.


Los seres humanos tenemos la habilidad de convertir las cosas simples, en cosas complejas, y hemos tomado la costumbre de inventarnos nombres nuevos, para cosas que siguen teniendo el mismo significado de toda la vida, como es el caso de la definición de objetivos en un negocio.

Teniendo claro cuál es el objetivo que queremos lograr, podemos escoger y planificar con mucha más efectividad las plataformas, estrategias y acciones que vamos a ejecutar para darlo a conocer, promocionarlo, lograr más ventas y, consecuentemente, mejores oportunidades de generar ganancias.

Además, tendremos el parámetro principal que nos permitirá saber si estamos haciendo las cosas mal o bien. Cómo escribía en un artículo que publiqué en este blog hace ya algún tiempo:


“Todo lo que hagas, debe producirte dinero o felicidad, o una combinación de ambos”.


Si lo que estás haciendo, no lo estás haciendo para que te produzca dinero, entonces ocúpate de que te genere muchísima felicidad. Y si lo haces por dinero, pues ya puedes ir teniendo las cosas mucho más claras.

Un abrazo grande, y gracias por permitirme compartir contigo estas reflexiones. Espero que te sean de mucha utilidad en la gestión de tu pequeña, gran empresa :-D




Si tienes tiempo, te podrá interesar leer los siguientes artículos de este blog:
4 Consejos de Productividad para Administrar tu Tiempo de forma Efectiva.




lunes, 20 de octubre de 2014

Si las cosas fueran fáciles… – Testimonio del Encantador de Perros


Como dice mi querida amiga, Gabriela Pérez Sambucetti, "sólo lo compartido adquiere dimensión social" pues en este caso, yo quiero compartir con todos ustedes un artículo escrito por un querido compañero mío, Mauricio Priego, que refleja un testimonio de perseverancia, de confianza y, sobre todas las cosas, de seguir adelante luchando por aquellas cosas que son importantes para nosotros.

Se trata del testimonio de César Millán, "El Encantador de Perros". ¡Te lo entrego tal cual lo escribió Mauricio en su blog!


“Si las cosas fueran fáciles, cualquiera las haría…” 


En ocasiones, cuando quedo exhausto ante la lucha continua por salir adelante, ha pasado por mi mente que esta frase es el pretexto de la vida para estresarnos y robarnos la felicidad y la alegría. Pero entonces recuerdo que somos nosotros los que muchas veces hacemos que las cosas sean difíciles, y busco en aquellos a quienes amo el aliciente para retomar la lucha con ánimo renovado, enfocándome nuevamente en mis sueños más allá de tan sólo buscar salir adelante.


Pero irónicamente el retomar la lucha volviendo a enfocar nuestro esfuerzo no es fácil.


¿Han oído hablar del Encantador de Perros? La historia de César Millán es un vivo ejemplo de esfuerzo y perseverancia, la cual bien puede servirnos de inspiración para cuando la adversidad amenace nuestros sueños y objetivos (Haz clic en el video para reproducirlo):



Seguramente la célebre frase “Entre más conozco al hombre, más quiero a mi perro” pasó por su cabeza en más de una ocasión, sólo que en vez de irse a vivir a un tonel como Diógenes, César supo re-encontrarse con su sueño y hacerse de la fortaleza de ánimo necesaria para comenzar de nuevo.

Como dice el poeta:

"Trata de ser feliz con lo que tienes, vive la vida intensamente… luchando lo conseguirás."

¡Éxito!

Mauricio Priego
Finanzas Personales, Analista de Sistemas, Enterprise Architect. Cinefilo, Melomano, Lector. Feliz padre de familia. Personal Finance, Systems Analist.
Twitter: @MauricioPriego



Gracias, Mauricio, por una entrega tan especial y tan cargada de emociones.

Estoy seguro que más de uno de los que está leyendo esté post ahora se sentirá identificado con la historia de César, tal como lo hice yo cuando leí tu post.



Este es el vínculo al artículo original, tal como apareció en el blog de Mauricio
Si las cosas fueran fáciles... - Testimonio del "Encantador de Perros"

Y te dejo este artículo en mi blog, que va genial con el testimonio de César Millán:
Libera Todo Tu Potencial: Atrévete a Soñar en Sólo 7 Minutos.



lunes, 13 de octubre de 2014

¿De Qué Hablas Con Tus Clientes Cuando No Les Estás Vendiendo?


En esta oportunidad, voy a responder una consulta que me ha hecho un queridísimo amigo, lector de este blog, desde México.

La pregunta vino de la siguiente manera:


En ocasiones es necesario mantener un seguimiento de largo plazo con tus prospectos, pero esto conlleva dos riesgos:
a) Que los desesperes/aburras/incomodes por un acoso constante.
b) Que el interés se pierda o que alguien más los contacte con una solución semejante (o quizá hasta el mismo producto) debido a tu ausencia.
Estos son los dos extremos, cierto, pero como de costumbre el reto es buscar el punto medio. Y por otro lado, también está el tema del contenido de ese seguimiento: Queda claro que si siempre hablas de tu producto, el prospecto se va a sentir una "utilizado" y seguramente perderás la oportunidad... Pero tampoco se trata de volverlo tu confidente.
Nuevamente el punto es ¿qué tanto es tantito?
Y queda claro que felicitarlo en su cumpleaños y mandarle una postal para navidad, por sí solos, son totalmente ineficientes.
¿Cómo lo ves?


Y el tema es sumamente interesante, y en la mayor cantidad de los casos, las empresas no han comprendido completamente lo que significa “mantener conversaciones relevantes” con sus clientes y prospectos, antes, durante y después de la decisión de compra.

¿Por dónde comenzamos?

Las oportunidades más obvias: Lo cortés, no quita lo valiente.


En muchas ocasiones he recomendado en este blog que debemos tratar de conocer a nuestros clientes con el mayor detalle posible, manejando información que resulte interesante para nuestros intereses y que nos permita también descubrir de qué otras maneras podemos abrir con ellos oportunidades adicionales de acercamiento y de negocios.


Hay pequeños detalles que enriquecen enormemente la relación, y te acercan mucho a tus clientes.


Una tarjeta de felicitación por su cumpleaños, por una boda, por un nuevo hijo, en el formato que tu quieras, siempre resulta un gesto muy cálido y efectivo para acercarte, de manera genuina a tus clientes.

Sin embargo, solo cumplimos años una vez por año, tenemos hijos con menor frecuencia y nos casamos, Dios mediante, una sola vez (o dos, o tres) en la vida, por lo que estas oportunidades, por sí mismas, son insuficientes.

¿De qué otras cosas puedes hablar, además de tus productos?


Si no quieres convertir las conversaciones con tus clientes en intercambios aburridos de información acerca de tus productos y servicios, cosa que ocurre con demasiada frecuencia, ¿qué tal si pruebas las siguientes estrategias?

  • Aportar valor a sus negocios: incluyendo dentro de tus temas de conversación, aquello que puede ser relevante para sus industrias, para sus negocios o, incluso, sus vidas. No pasa nada si no mencionas tus productos. No todas las conversaciones tienen que girar en torno a ti. Atrévete a abrir el espacio para aportar valor real, desinteresado y genuino, preocupándote por ofrecer soluciones a problemas reales.
  • Demuestra qué sabes de lo que estás hablando: Aportando tus opiniones profesionales, ciertas y honestas, con respecto a temas de interés. Consejos, sugerencias y recomendaciones son siempre bienvenidas en un mundo donde el contenido relevante es Rey. 
  • Conviértete en una referencia para tus clientes y prospectos: A través del valor y de la relevancia de los temas que compartes, convierte a tu empresa en el sitio al que tus clientes quieren ir cuando necesitan información.

¿Cuánto es mucho y cuando es demasiado poco?


Este si es realmente un desafío total y bastante complicado: ¿Cómo saber cuando dejas de convertirte en una fuente interesante y pasas a ser un visitante molesto en mi bandeja de correos o buzón postal?

Con esto ocurre como con el buen whisky: No te tomas toda la botella de un sólo tirón. Lo vas degustando poco a poco, sorbo a sorbo, en vasos generalmente pequeños.

Haz que tus conversaciones sean como el buen whisky: Que tus clientes lo encuentren tan delicioso y relevante que prefieran degustarlo, en lugar de malgastarlo.


Conocimiento de tu audiencia y cercanía a ellos harán que encuentres el balance apropiado.


La decisión de cuánto es mucho y cuanto muy poco, variará según sea cada caso, según sea la relevancia de la información que compartes y generas, y según la frecuencia con que puedas tener información nueva.

Si sigues estos sencillos pasos, podrás mantener con tus clientes y prospectos conversaciones relevantes por mucho tiempo, desarrollar con ellos relaciones más fuertes y duraderas, y podrás asegurarte de tener un puesto asegurado en sus mentes, cuando llegue el momento de tomar la decisión de compra de productos y servicios.



También te voy a recomendar los siguientes artículos en este blog
Redes Sociales: De la Conversación a la Venta en 6 Sencillos Pasos.
¿Quién sigue a quién en medios sociales?





lunes, 6 de octubre de 2014

Delega y Confía Que Los Otros Puedan Estar a La Altura.

Confía Que Los Otros Puedan Estar a La Altura.
La frase que titula el post de esta semana la leí hace algunos días en un artículo publicado por Susan Steinbrecher en el portal www.soyentrepreneur.net, que se titulaba “5 Reglas de Oro Para Líderes Jóvenes”, que realmente te recomiendo leer y, como siempre, cuyo vínculo te dejo al final de este post.

Delegar responsabilidades en otros y confiar en que pueden (y estarán) a la altura, es una habilidad que debe cultivar y desarrollar todo gerente, dueño de empresa, o persona que tenga el deseo de crear un equipo eficiente y productivo.

De hecho, todo emprendedor llegará al momento en que necesitará echar mano de esta destreza para poder afianzar su crecimiento, sentar bases y seguir desarrollándose.


Es muy difícil que un negocio crezca sobre los hombros y con las fuerzas únicas de su creador inicial, por muy proactiva y eficiente que dicha persona sea.


Pero a lo que voy. Y digo que me llamó muy especialmente la atención, porque justo por esos mismos días, en un grupo que tengo con unos queridísimos amigos en el whatsapp, circulaba la siguiente foto:



Y aunque con una altísima dosis de sarcasmo, esta frase refleja una realidad que prevalece en muchas empresas: La incapacidad que tienen los “jefes” para delegar efectivamente tareas en sus “supervisados”.


Si no puedes confiar en sus capacidades, ¿para qué los contratas?


Y voy a comenzar por aquí: La base de toda relación laboral eficiente es que el que contrata tenga la confianza de que la persona contratada tiene las habilidades necesarias para hacer el trabajo de la manera que se espera, ni más ni menos.

Si esto no es así, si dicha confianza no existe: ¿entonces cuál es la razón que motiva la contratación de la persona? ¿para qué le estás pagando un sueldo? ¿por qué es un familiar cercano al que querías darle una mano?


Al contratar a una persona para cualquier área de tu negocio, debes tener la confianza de que está capacitada para hacer el trabajo bien.


Cuando tomas la decisión de contratar personas para tu negocio, lo estás haciendo porque necesitas delegar en alguien la gestión de un área particular de tu empresa, cualquiera que ella sea. Si partimos de este principio, es entonces lógico esperar que la persona que va a ocupar dicho puesto tenga lo mínimo necesario para hacerlo bien, o por lo menos, de la manera que tú lo esperas.

Recuerdo que, entre los procesos de selección de personal en los que he participado, hubo uno en particular en el que el candidato finalmente seleccionado por mi jefe, no tenía las destrezas básicas ni la experiencia profesional que el puesto requería, y aún así, la contratación finalmente se llevó a cabo.

¿Cuál fue el resultado? Cómo te lo podrás imaginar, todo el tiempo invertido en capacitación, supervisión y trabajo de campo monitoreado se fue a la basura porque al seleccionado lo tuvimos que despedir tan sólo unos meses después de haber comenzado a trabajar.

“De la manera que se espera” o gestión de expectativas.


De la misma manera que es importante contratar a personas que estén capacitadas adecuadamente para el cargo al que se le contrata, también es importante establecer con absoluta claridad lo que se espera de dicha persona una vez que se hace cargo de la tarea.

Hay una frase que me viene a la mente ahora, y que he escuchado un par de veces durante mi carrera profesional: “Nada o húndete” y lamentablemente me tocó vivirla personalmente en el primer “pseudo-trabajo” que tuve en España.

Me contrató (es decir, me pusieron en un período de prueba sin contrato) una pequeña agencia de marketing local para realizar trabajos de gestión de cuentas y captación de clientes nuevos.

Logré hacer una cita para reunirnos con el jefe de publicidad de una entidad gubernamental local, e invité a mi pseudo-jefe para que me acompañara a la visita. La reunión estuvo bien (desde mi punto de vista) y acordamos preparar una propuesta de trabajo.

Unas horas después de haber terminado la reunión, y sin ninguna razón aparente, me encontré con la sorpresa de que mi jefe había anulado mi dirección de correo electrónico de la empresa y me dijo por teléfono que, si quería hacerle seguimiento al cliente que recién habíamos visitado, lo hiciera desde mi cuenta de correo personal.

¿Que ocurrió? Pues nunca lo supe y nunca lo sabré. Había salido de la reunión bien contento por los resultados obtenidos pero, obviamente, para mi jefe eso no fue suficiente.


Moraleja: Si tus contratados no saben lo que esperas de ellos, poco podrán hacer para satisfacer tus expectativas.


No esperes que tus empleados adivinen que es lo que se espera de ellos, y tampoco te plantes en la actitud del jefe supremo que espera que de su equipo solamente sean los mejores los que sobrevivan, porque seguramente estarás tirando el talento por la ventana.

“Nada o húndete” no te va a ayudar a desarrollar un equipo ganador. Esto sólo lo lograrás:

  • Contratando a personas capacitadas apropiadamente para el área que la necesitas, 
  • Estableciendo con absoluta claridad las cosas que esperas que dicha persona haga y logre, y 
  • Ofreciéndole la oportunidad de crecer con tu empresa y motivarlos para que alcancen siempre su mejor rendimiento.

Pon estas recomendaciones en práctica y verás el cambio tan positivo que puede producirse en el rendimiento de las personas que trabajan contigo.





Este es el artículo que te recomendé leer al principio:
“5 reglas de oro para líderes jóvenes”, escrito por Susan Steinbrecher para Soyentrepreneur

Y en este blog podrás encontrar también un par de artículos relacionados que seguramente te gustará leer:
El Modelo de Gestión del Saco de Naranjas.
El momento de crecer: Cuando no te sirve llevar muchos sombreros.



lunes, 22 de septiembre de 2014

“¡Que pase el siguiente!”: Cómo Mantener Una Cartera de Clientes Sana y Productiva

"¡Que pase el siguiente!"
Todos sabemos que la venta es una actividad compleja en la que intervienen cientos de factores diferentes, tanto en la parte del vendedor, como en la del comprador.

Muchos de estos factores son perfectamente objetivos, como las cualidades de un producto, su precio o los mecanismos de distribución que lo ponen en manos del consumidor final.

Pero sin embargo, muchos otros de estos factores, (y quizás tan importantes o más que los anteriores) son simplemente subjetivos, están en la mente de cada quien.

En algunos casos los llamamos “señales de compra”, como para ponerles un nombre, y se refieren a todas aquellas cosas que el cliente hace, o dice, que demuestran un interés de su parte en hacer negocios con nuestra empresa.


A medida que aumentan las “señales de compra”, nos quedamos más amarrados a cada oportunidad de negocio.


Quizás sea cuando te piden una oferta, cuando te llaman de vuelta luego de haber tratado de contactarlos veinte veces sin éxito, cuando te hacen preguntas acerca del producto que vendes o de la tecnología que utilizas, o quizás sencillamente sea el momento en que un cliente te llama para que lo visites en su oficina.

No es lo que tu cliente realmente dijo, sino lo que tú creíste que te dijo.


Una vez que el proceso de venta se inicia, que la información, datos y números van de un sitio a otro, preguntas y respuestas para allá y para acá, comenzamos entonces los vendedores a tratar de interpretar toda la información que recibimos para evaluar si, finalmente, el negocio se cerrará o no, y más o menos en cuanto tiempo.

Y es allí donde el tema se convierte en algo complejo: ¿Cómo saber si realmente el cliente dice lo que dice y no te está mareando? ¿Cómo saber si existe una intención de compra real? ¿Cómo, cómo, cómo…?


Y el problema es que muchas veces los vendedores no hacemos las preguntas que tenemos que hacer por temor a perder el negocio, o dañar la relación y terminar perdiendo el cliente. Sin embargo, hay una máxima que siempre debemos tener en cuenta.


El tiempo que le dedicas a un cliente que no te va a comprar, podrías dedicárselo a otro que sí lo va a hacer.


Y es por ello que tienes que hacer las preguntas que haga falta hacer, para saber si el tiempo que estás invirtiendo en un cliente, realmente va a culminar en una transacción comercial (del tipo que sea, grande o pequeña) y, por consiguiente, en una relación de negocio beneficiosa para ambas partes.

Si no haces estas preguntas, entonces tu cartera de clientes podría convertirse sencillamente en una gran base de datos que no le genera dinero a tu negocio. ¡Y eso no lo quiere nadie!

¡Qué pase el siguiente!


Y aunque suena a frase plantilla para los cajeros en un restaurante de comida rápida, es una destreza que tienes que desarrollar, si quieres mantener una cartera de clientes sana y productiva.

“¡Qué pase el siguiente!” se refiere a desarrollar la capacidad para decidir, desde tu punto de vista como empresa y como vendedor, si realmente el prospecto con el que estás hablando se va a convertir en un nuevo cliente para tu empresa, es decir, va a generar un ingreso de dinero.


Poder decir “¡que pase el siguiente!” te permite concentrar tu esfuerzo en las oportunidades que realmente valen la pena.


Ojo, que para decirle a un posible cliente que ya no te interesa hacer negocios con él, no tienes que ser rudo ni mal educado, todo lo contrario.

Es simplemente un tema de estrategia: Una vez que has decidido que dicho prospecto no resulta una oportunidad interesante para el logro de tus objetivos comerciales, simplemente pasas la página y concentras tu tiempo en otras cosas.

Ten en cuenta que el recurso más valioso y escaso en la vida es el tiempo y, por lo tanto, debes invertirlo en algo positivo, tanto para tu negocio, como para tus ventas e, incluso, tu vida misma.

¿Para que querrías tú tener 500 mil registros en tu base de datos, si solamente estás haciendo negocios con 50 de ellos?

Aprende a decir “¡Que pase el siguiente!” y te darás cuenta cómo tus contactos con clientes serán mucho más positivos y tus resultados en ventas proporcionalmente mejores.



Crédito imagen: artqu / 123RF Stock Photo



¿Qué te recomiendo leer en este blog?
Cómo no Convertirse en un Prisionero de la Esperanza



lunes, 15 de septiembre de 2014

¿Por Qué Fallan Las Nuevas Estrategias De Ventas?

¿Por Qué Fallan Las Nuevas Estrategias?
Es parte de la naturaleza humana resistirse a los cambios. Todos lo hemos experimentado una u otra vez en nuestras vidas: Cambios de colegio, de trabajo, de estado sentimental, de ubicación en el espacio.

Cambios de todo tipo. Y aunque los cambios sean para nuestro bien, instintivamente oponemos resistencia. Es parte de nuestro ser. Quizás sea una respuesta de nuestro instinto de supervivencia y del querer mantenernos en un lugar donde nos sentimos seguros.

Implementar una nueva estrategia de ventas en tu negocio, se enfrenta de igual manera, con tu resistencia al cambio. No solamente de la tuya propia, sino también de la de todo el equipo que se supone es el que debe poner dicha estrategia, y sus correspondientes acciones, en marcha.

En el mundo existe toda una industria dedicada a ofrecer a empresarios como tú toda la formación necesaria para vender más y mejor. Libros, seminarios, charlas, “webinars”, calendarios (¡en broma!) y una amplísima variedad de recursos tanto para el dueño del negocio como para los vendedores.

Y sin embargo, a día de hoy, no hemos logrado alcanzar esos niveles de rendimiento tan asombrosos que nos ofrecían.

¿Qué está pasando?

“Del dicho al hecho, hay mucho trecho”


¿Te has fijado cómo muchas personas abandonan el cigarrillo, solamente para volver a recaer en cuestión de semanas o meses? ¿O aquellos que se enlistan en los programas para perder peso, para abandonarlos a mitad de camino?


Si sabemos que los resultados van a ser tan buenos para nosotros, para nuestros negocios, ¿por qué abandonamos?

Probablemente te entusiasmas mucho con el resultado prometido, pero no estás dispuesto del todo a hacer el trabajo necesario. ¿Quién quita?

No hay ningún vendedor o dueño de negocio en el mundo que no quiera vender más. Eso es obvio y evidente, pero cuando te das cuenta de que para ello tienes que llamar a más personas, visitar más clientes, tocar más puertas, mandar más correos electrónicos, preparar más ofertas… más, más, más.

Es entonces cuando el ánimo se te viene abajo y te regresas a tu zona de confort, donde estabas al principio, la parte cómoda.

“Yo sé lo que estoy haciendo, ¿por qué debo cambiarlo?”


Seguramente te consideres una persona con suficiente experiencia en lo que haces y, si has logrado alcanzar todas tus metas de ventas en el pasado, seguramente estés convencido de que no existe una forma mejor de hacer las cosas, porque tú ya lo estás haciendo bien.


Para todo profesional experimentado y exitoso, es difícil entender que las cosas pueden ser aún mejores.

Y aún cuando en el pasado no hayas obtenido tus mejores resultados, tal vez ocurra que simplemente te has conformado con los que has logrado, y este conformismo se ha convertido en el obstáculo que te impide ver que existen formas más eficientes de hacer tu trabajo.

¿Recuerdas el libro “¿Quién movió mi queso?”? Pues fíjate todo el tiempo que perdió el ratoncito lamentándose amargamente por no encontrar su queso, en lugar de abrir su mente a nuevas opciones.

El primer paso que debes tomar para superar este obstáculo es ese justamente: Abre tu mente y reconoce que las cosas pueden ser siempre mejores, aún cuando tú lo estés haciendo muy bien.

“Esta vez va a ser diferente”


No te pongas más excusas y, sencillamente, date a ti y tu empresa la oportunidad de mejorar. Es como cuando estás haciendo una dieta pero te dices: “No importa que coma muchos dulces cuando estoy en una fiesta”, o cuando te justificas diciendo “No hace falta que invierta más tiempo en ese cliente, porque tengo una relación muy buena con el que toma las decisiones”.


Si te excusas de esta manera, siempre tendrás una puerta abierta para abandonar tu nueva estrategia de ventas.

Siempre podrás iniciar tu nuevo programa de ventas la semana siguiente, siempre podrás implementar las acciones nuevas otro día, siempre… encontrarás una excusa para postergarlo. El problema está cuando las excusas crecen en número y te ves ahogado en ellas.

¿Cuando fue que dijiste que querías empezar tu nueva dieta?

El elemento fundamental en todo el tema es la disciplina.

Solamente con disciplina podrás llevar a buen puerto tus planes y lograr excelentes resultados con tu nueva dieta, así como también con esa nueva estrategia de ventas que quieres poner en marcha en tu negocio.


Las excusas y las justificaciones son lo opuesto de una conducta disciplinada.

Si estás convencido que los resultados van a ser para bien, que va a ser una forma más eficiente de hacer tú trabajo (o que los miembros de tu equipo hagan su trabajo), si estás seguro que es el camino correcto para el logro de mejores resultados, entonces cierra los ojos y cíñete a él.

Puede sonar todo muy cuesta arriba, pero realmente no lo es. Para resolver los problemas, necesitas entenderlos primero y reconocer la importancia que tiene para ti, y para tu negocio, el darles una pronta solución.

Una vez que has llegado a este punto, te será mucho más sencillo enfrentarte a los obstáculos que querrán desviarte de tu camino al poner en marcha esa nueva estrategia.

Si realmente crees en los cambios que vas a implementar, si te comprometes a ponerla en marcha y tienes la disciplina para apegarte a ella, tendrás entonces una grandísima oportunidad de lograr los resultados que esperas.

Es sólo cuestión de disciplina… y paciencia, como todas las cosas en la vida.



Te recomiendo leer en este blog:
Libera Todo Tu Potencial: Atrévete a Soñar en Sólo 7 Minutos.




lunes, 8 de septiembre de 2014

LUCY: ¿Estamos Conscientes De La Trascendencia del Contenido Que Generamos?

La Trascendencia del Mensaje.
Con la explosión de las distintas plataformas sociales, tu empresa tiene la oportunidad de comunicarse directamente con sus clientes, en un espacio abierto, a la vista de todo el mundo y con la capacidad de llegarle a cientos, miles de personas.

Una responsabilidad que antes recaía en profesionales específicamente preparados en temas de comunicación, es ahora un espacio abierto en el que cualquier persona, como tú y yo, sin ninguna experiencia ni preparación previas, puede participar.

Y es allí donde creo que puede estar la razón del tema que me mueve el día de hoy: la trascendencia del contenido que tú, cada día, con mayor o menor frecuencia, compartes con las personas que te siguen y leen tanto en tu página de Facebook, como en tu cuenta de Twitter, el blog de tu empresa, en fin, en cualquiera de las plataformas que hayas escogido para entablar conversación con ellos.

¿Cómo impacta ese contenido a las personas que lo leen?¿Qué valor aporta a sus vidas?¿Las enriquece?¿Las hace mejores? O por el contrario…

La película Lucy y una invitación abierta al consumo de drogas.


Hace unas semanas fui con mi pareja a ver la película “Lucy”, protagonizada por Scarlett Johannson y Morgan Freeman. Ambos actores me gustan un montón, él por las muchas películas que he visto suyas, y ella porque me parece una heroína fenomenal, desde que vi su participación en “Los Vengadores”.

Ojo, que no soy crítico de cine. Vaya por delante la aclaratoria. La película no te la voy a contar, porque sería bueno que tú la vieras y te formaras tu propia opinión. Los efectos especiales son espectaculares, la banda sonora está muy bien también y, en general, los que hicieron la película supieron crear ese ambiente tenso, angustiante y de ansiedad, que caracteriza a este tipo de género. Por ese lado, todo muy bien.

Sin embargo, hacia el final de la película, mi esposa y yo nos quedamos boquiabiertos. El mensaje que quedó palpitando en nuestras cabezas, con una fuerza enorme, fue espantoso.


Consumir drogas, te convertirá en un dios omnipresente.


Existe una droga en el mundo que te da la capacidad de usar el 100% de tu cerebro, de convertirte en un ser invencible, de tener súper poderes y, finalmente, “ser omnipresente” como Dios mismo.

¡Vaya una oferta interesante para un joven adolescente que esté pasando por momentos difíciles en su vida!

O para incluso una persona más crecidita que pueda encontrar en este mensaje la esperanza que tanto necesita para seguir llevando su vida adelante.

Sé consciente del contenido que generas y de su impacto.


Obviamente, no sé que pudo estar pasando por la mente de las personas que escribieron el guión de esta película, ni tampoco sus intenciones, ni nada de eso. Lo que si me queda claro es que, en algún momento del camino, dejaron de prestarle atención a algo: El impacto que el contenido de la película podía tener en la audiencia que la iba a recibir.


Para tus fans y seguidores, lo que tu digas y compartas puede tener un impacto importante en sus vidas.


Y es algo que tú tienes que tener muy en cuenta, independientemente de tu producto, de tu empresa y del tipo de industria en el que te mueves: Siempre van a haber personas que te tendrán como referente de algo, para quienes lo que tú dices les sirve de guía y lo toman como modelo.

Para ellos, el contenido que tú generas y compartes en tus perfiles sociales tiene una importancia que puede ir mucho más allá de lo que tú puedes medir con herramientas analíticas. Tus ideas y propuestas pueden cambiar sus vidas… para bien o para mal.

¿Estás dispuesto a asumir la responsabilidad que eso conlleva?

Dispuestos a perder la vida para ser los más populares del grupo.


¿Conoces el programa “Ciencia para Estúpidos” del Discovery Channel? ¿Te has fijado en la cantidad de personas que hacen cosas en las que corren riesgos enormes, todo con el fin de colgar en YouTube un vídeo que se haga viral?

Huesos y narices rotas, personas que han sufrido lesiones permanentes, habrá incluso personas que han perdido la vida tratando de hacer cosas que antes solamente las hacían individuos específicamente entrenados para ello: lanzarse en esquíes  por pendientes muy inclinadas, saltar sobre vehículos, y otras cosas.


¿Cuántos huesos te quieres romper para que tu vídeo en YouTube sea viral?


Es realmente infinita la cantidad de estupideces que la gente, sobre todo los más jóvenes, está dispuesta a hacer para ganar notoriedad y ser los más populares de sus grupos.

¿Cuándo vamos a parar? ¿Cuándo vamos a dejar de estar dispuestos a perderlo todo, por lograr esos “15 minutos de fama” que tanta gente busca ansiosamente?

Asumamos nuestra responsabilidad como comunicadores.


Ya que te has decidido a utilizar las plataformas sociales para compartir con tus clientes y amigos el contenido que genera tu empresa, y contenido interesante generado por otros, debes tener en mente siempre esta responsabilidad.


Como comunicador, eres moralmente responsable del impacto que tus palabras e ideas tienen en el público que las recibe.


Siempre habrá personas que vean a tu empresa, tu producto o incluso tu propia persona, como un referente de algo. Para ellos, lo que tu dices es muy importante y puede tener importantes consecuencias en sus vidas, en sus negocios, en sus profesiones, tanto positivas como negativas.

Si realmente queremos construir un mundo mejor, asegúrate, siempre que puedas, de que el contenido que generas y el que compartes, aporta valor a sus vidas, resuelve problemas, los ayuda a ser mejores, los concientiza acerca de temas importantes.

Solamente de esa manera, estaremos siendo comunicadores responsables ante el mundo y ante nosotros mismos. ¿No te parece que así todo sería mejor?



Artículos que te recomiendo leer en este blog:
Responsabilidad Social Corporativa: ¿Comenzamos por el sitio correcto? 



lunes, 1 de septiembre de 2014

Vendiendo Humo: Acerca Del Mito Del Éxito Inmediato

¿Éxito sin esfuerzo? ¡Qué va!
¡Listo, calixto, pilas recargadas y ya de vuelta nuevamente con mi querido blog, para continuar compartiendo con todos ustedes temas relacionados con la gestión de negocios, las ventas, el marketing digital y cualquier otro tema que le pueda añadir valor a tu vida, mi vida, nuestras vidas y, sobre todo, nuestros negocios!

Una de las cosas que más me gusta de irme de vacaciones, aparte de la correspondiente desconexión y el relax que viene con ella, es el tener el tiempo de hacer ejercicios sin tener que preocuparme por cuánto me demoro, o el volver a casa a cierta y determinada hora para que mis obligaciones diarias no se vean trastornadas.

Y uno de esos días en que andaba por allí, todo sudoroso, cansado, deseando llegar rápido a casa pero consciente de que aún me faltaba pedalear por algo así como 45 minutos para soltar la bicicleta, darme una ducha y tirarme en el sofá a descansar, comencé a pensar en lo mucho que me gustaría que mantener una condición física apropiada y sana fuera más sencillo. Mucho más sencillo.

Es decir, por un momento mi pensamiento se detuvo en esos programas milagrosos que te ofrecen por allí que te dicen “obtenga un abdomen plano, mientras ve la televisión sentado en su sofá”, o como lo decía un chico a través de un tweet: “Hice click en un anuncio que decía “consiga su cuerpo deseado” y resultó ser publicidad de un programa para bajar de peso”, y me di cuenta de lo mucho que se ha metido en nuestras vidas y en la forma que gestionamos nuestras cosas, la necesidad de recibir una satisfacción inmediata.

Dicho en otras palabras: El deseo de reducir al mínimo los esfuerzos necesarios para obtener los maravillosos resultados que esperamos. Y digo “reducir al mínimo” por no decir reducirlos del todo.

“No pain, no gain”. Si no duele, no ganas.


Y volviendo a la bicicleta, luego de llegar a casa ese día me monté en la balanza para confirmar que realmente todo ese sudor, esos kilómetros andados, ese cansancio, todo ese esfuerzo realmente se estaba traduciendo en una bajada de peso, que era mi objetivo inicial.

Al hacerlo me quedé boquiabierto con lo que vi: No solamente no había bajado de peso, sino que había subido dos kilos. ¡Imagínate tú: DOS KILOS! Cuando se suponía que debía estar bajando o, en el peor de los casos, manteniéndome en el mismo peso.


La frustración no te ayuda a resolver los problemas. El tomar decisiones y ponerlas en marcha, sí.


Cerré los ojos con rabia por un momento pero, luego de un poquito de reflexión y de un llamado a la cordura, me prometí a mi mismo controlar más la comida, esforzarme un poco más con la bicicleta y comenzar a hacer algunos ejercicios abdominales para ayudar.

“No pain, no gain” es y siempre ha sido una de mis frases favoritas desde mis años adolescentes cuando practicaba karate, y ha sido una frase que me ha acompañado siempre.

“Si no te duele, no crece” nos decíamos cuando estábamos entrenando con pesas, y la frase siempre ha sido un recordatorio para mi de que para lograr lo que queremos necesariamente tenemos que esforzarnos, en algunos casos mucho, en otros casos, no tanto. Pero siempre tenemos que esforzarnos.

Tienes que dejar a un lado el mito del éxito inmediato.


Hace algún tiempo compartí en mis redes sociales un artículo que hacía una reflexión muy interesante refiriéndose al hecho de que, cuando nos hablan de las personas exitosas, hacen tanto hincapié en sus éxitos que llegamos a pensar que son personas que han nacido así, exitosas, y nos olvidamos de lo más importante: todo el trabajo que les ha costado llegar hasta dónde están el día de hoy.

Porque es fácil pensar que Bill Gates inició Microsoft desde el garage de su casa, pero no nos resulta igual de fácil pensar en las muchas horas que transcurrieron antes de ese momento, ni tampoco las que tuvieron que transcurrir después, antes de que su sueño, su empresa, su idea se convirtiera en lo que es hoy en día.


Sin esfuerzo, no pasa nada. Sin trabajo, compromiso, dedicación, esmero, ilusión, paciencia, tampoco.


Y yo estoy seguro de que la lección más importante no está tanto en su éxito, ni en el éxito de otros muchos como él, sino en el esfuerzo, la ilusión, la fe y el compromiso que le permitieron llegar hasta allí.

Ciertamente sería fenomenal que tu empresa estuviera entre las próximas que consiguen una financiación millonaria, o que es adquirida por una multinacional extranjera, o que logra alcanzar volúmenes de ventas maravillosos. Ciertamente sería fenomenal.

Pero olvídate de pensar que eso ocurrirá de un día para otro, sin esfuerzo. “No pain, no gain”.

Por cada caso de éxito, hay miles que se quedaron a mitad de camino.


Cuando pensamos en jugadores de fútbol exitosos hoy en día, por ejemplo, pueden venirnos a la mente nombres como Ronaldo, Messi, Neymar Jr, Toure, Bale, Lahm y muchos otros. ¿Te has detenido a pensar cuántos jugadores, excelentemente preparados y muy talentosos, no han podido, ni podrán alcanzar el mismo éxito?

¿Te has detenido a pensar en los miles de excelentes jugadores que, simplemente, tendrán que quedarse a mitad de camino? ¿Y qué me dices de los muchos que, por diversas circunstancias, nunca lo lograrán?

Trabajo, trabajo y más trabajo. Recuérdalo: No hay soluciones mágicas que no impliquen un esfuerzo de tu parte.
Incluso esos programas que te ofrecen lograr “tu cuerpo deseado” dicen, en la letrita pequeña, que deben ser acompañados por un régimen alimenticio y hábitos de vida sana.” ¿La habías leído?

Y vuelvo de mis vacaciones con ese compromiso renovado: Trabajo, trabajo y más trabajo. Con toda la dedicación que pueda, con ilusión, con pasión, con ganas y, sobre todo, con mucha paciencia para seguir desarrollando los proyectos que tengo en marcha sabiendo que, si no me esfuerzo lo más que pueda, no lograré los resultados que espero.

Igualmente para ti, quisiera que siempre lo tuvieras en mente.


Olvídate del éxito inmediato, tanto para ti como para tu negocio, y concéntrate en las pequeñas victorias de cada día. 


Incluso ten siempre presente que pueden haber victorias y fracasos en tu camino hacia el éxito, y todo ellos es perfectamente normal. Lo que es 100% cierto es que si no te esfuerzas, nada lograrás, y lo más triste es que pensarás que lo que estás haciendo, no vale la pena.

“No pain, no gain.” Si no duele, no ganas.

Un abrazo muy grande :-D



Te dejo el vínculo para que leas el artículo que te recomendé al principio:
El éxito como resultado del fracaso

Y este artículo de mi blog que te interesará leer también:
5 Hábitos Muy Productivos Que Puedes Incorporar En Tu Vida Hoy Mismo.



Crédito fotografía: tomwang / 123RF Stock Photo



lunes, 11 de agosto de 2014

Seamos Congruentes: Prediquemos Con El Ejemplo

Bueno y dicen que se debe hacer lo que se predica, ¿no? por aquello de que debemos, por encima de todas las cosas ser personas congruentes, es decir, que nuestra vida sea una muestra fidedigna de lo que decimos y recomendamos a los demás.

En muchos de los artículos de este blog te he recomendado que mantengas, o trates de mantener, un equilibrio entre la vida profesional y la personal.

Te he dicho siempre que hay que trabajar muy duro para lograr las metas que te has propuesto, pero que igualmente tienes que conseguir tiempo para disfrutar la familia, tener un rato (o muchos) de ocio y sano entretenimiento, para hacer ejercicio físico y para desconectarte un poco del mundo digital que nos avasalla.

O mejor dicho, para conectarte con tu vida “off-line”, con ese entorno en el que vives y respiras cada segundo de tu vida, con las cosas que tocas, que hueles, que saboreas.

Y siendo que las cosas son de esta manera este post va a ser muy cortito y su único objetivo va a ser el de avisarte que voy a tomarme unas merecidas vacaciones, para disfrutar de mi esposa y mis hijos, de la familia, para ir a la playa con calma, tomar el sol, relajarme con los míos y disfrutarlos con intensidad.

Quiero tomarme estos días para conversar y disfrutar, para descansar y pasar tiempo en familia. En una palabra: para reconectarme con mi vida “offline”, recargar las baterías, reflexionar un poco acerca de todas las cosas que he hecho durante este tiempo y las que están por hacer, pensar, leer, descansar y para estar completamente listo y apunto para comenzar a escribir de nuevo en este blog a partir de la primera semana de septiembre.

Quiero desearte que tengas un excelente verano con tu familia y tus seres queridos. Que disfrutes y la pases súper fenomenalmente bien.

Hasta luego! Nos volvemos a leer la primera semana de septiembre.

¡Pásala súper y disfruta mucho!





lunes, 4 de agosto de 2014

5 Hábitos Muy Productivos Que Puedes Incorporar En Tu Vida Hoy Mismo.

5 Hábitos de Productividad.
Y como todas las conversaciones deben completarse, y la semana pasada te hablaba de 3 hábitos tóxicos que había descubierto en mi vida - los cuales, por supuesto, me comprometo a reemplazar por hábitos mejores - pues no podía dejar de escribirte acerca de este artículo que leí esta semana.

Se titula "5 Hábitos Que Las Personas Súper Exitosas Tienen Al Amanecer" y hablaba de 5 actividades, súper sencillos y muy positivas que puedes incorporar en tu vida hoy mismo, y que seguramente te ayudarán a tener una rutina más productiva.

Por lo menos, a mi me han servido muchísimo, y aún cuando no me siento una persona súper exitosísima como dicen en el artículo, te puedo dar testimonio que, desde que los pongo en práctica, siento que aprovecho mucho más el tiempo.

El primero de todos: Comienza el día temprano.


Mi día comienza generalmente entre las 5:30 y las 6:00 de la mañana. Algunas veces, simplemente no puedo y duermo un rato más, pero por lo general, comienzo muy temprano.

¿Por qué tan temprano? Porque a esa hora del día, en la casa todos duermen y me da tiempo suficiente para ponerme al día con muchas cosas. Además, le puedo agregar un par de horas al día que, a fin de cuentas, siempre son buenas.

Segundo: Lleva una agenda de todas tus cosas pendientes.


Cuando somos más jóvenes y tenemos pocas cosas que hacer, pues nos es suficiente con confiar plenamente en nuestra memoria para llevar una “agenda” de todas nuestras cosas. Y mientras funcione, no hay ningún problema.

Pero cuando ya las cosas comienzan a complicarse, o cuando llevas múltiples proyectos al mismo tiempo, una agenda formal es tu mejor asistente. Yo he probado con varias herramientas: Nozbe, Wunderlist y, por último, con Todoist, que me ha parecido la mejor de todas.


Es muy diferente comenzar cada día, temprano y sabiendo qué cosas vas a hacer y en qué vas a invertir tu tiempo.

Tengo el hábito de revisar diariamente las actividades que tengo pendientes para el día siguiente, y para los próximos días, y de esa manera me hago una imagen mental bastante fidedigna del cómo van a ser mis próximos días.

Tercero: Hacer un poco de ejercicio.


Bueno, y esto no habría siquiera ni que mencionarlo, el ejercicio físico es una actividad de muchísimo valor, no solamente porque te permite mejorar tu condición física en general, mantener los músculos fuertes y flexibles, y el corazón bombeando sangre a su mejor capacidad, sino también porque resulta una actividad irremplazable para descargar el estrés.

Yo me enganché con la bicicleta desde hace más de dos años ya y te cuento que el cuerpo ya me pide salir en la bicicleta de manera regular. Tú puedes escoger la actividad que te resulte más cómoda, el deporte de tu preferencia.


El ejercicio físico es, para mí, la forma más natural y efectiva de desestresarme y recargar las baterías. 

En todo caso, lo importante es que debe ser parte de tu rutina diaria y que lo consideres no solamente como ejercicio físico, sino como una oportunidad para descargar el estrés que se acumula en nuestro cuerpo y nuestra mente cada segundo de nuestras vidas.

Cuando yo vuelvo de cada paseo en la bicicleta, y luego de ducharme, me siento super renovado y con mucha energía. Luego me cuentas tú cómo te va.

Cuarto: Ten claras las prioridades de cada día.


Una frase muy cierta y que debes grabar profundamente en tu hipotálamo es que “estar sumamente ocupado no significa ser sumamente productivo”, y que debes repetírtela siempre que sientas que estás haciendo muchas cosas y que sin embargo, pareciera que no avanzas.

¿Cómo lo solucionas? Estableciendo con claridad las cosas que tienes que lograr cada día, bien sea que se trate de adelantar pequeños pasos en grandes proyectos, o de ir cerrando cosas.

Hace un tiempo escribía en este blog que “todo lo que hagas debe producirte dinero o felicidad, o una combinación de ambas” y es una forma de ver las cosas muy necesaria y ciertamente importante.


El tiempo que se va, no vuelve. Por ello, cada minuto de tu vida debes invertirlo en cosas que aporten algo positivo.

El tiempo es nuestro recurso más escaso y, además, no es renovable en lo absoluto: Cada minuto que se va, no vuelve, no se repite, no se reemplaza. Por eso que decimos que cada segundo de la vida es único e irrepetible. Y siendo que el tiempo no se reemplaza, debes asegurarte de utilizarlo en aquellas cosas que son realmente importantes, o que forman parte de tu proyecto de vida, por muy sencillo que este sea.

Todo el tiempo que inviertas en otras cosas, es tiempo perdido.

Y por último: reflexionar, meditar, orar. Tú escoges.


Como sabes, y si no lo sabías, pues lo sabes ahora, soy una persona creyente...bastante. Y como tal, suelo dedicarle tiempo de mi día (generalmente cuando estoy paseando a la perrita todas las mañanas) para rezar y ponerme en contacto con Dios para pedir por mis cosas, para hacer revisión de las cosas que hago, de las que tengo por hacer, en fin, para aclararme la mente y tratar de retomar la paz interior.


Busca siempre un espacio íntimo en dónde puedas conectarte con tu “yo” interior y lograr un punto de equilibrio emocional y espiritual.

Este momento de oración me permite controlar mis emociones, ver lo que es y lo que no es, separar las emociones importantes de las que no lo son tanto, ponerme en foco y renovar mis energías.

Cómo te comentaba al principio, son cinco hábitos que he puesto en práctica en mi vida y que me han ayudado a aprovechar de una manera mucho más efectiva y eficiente mi tiempo.

No se trata de que los apliques todos en tu vida pero si pudieras incorporar aquel que sientes que te hace más falta, sería fenomenal. En el artículo que te recomiendo leer hoy, verás que son estos los hábitos que separan a las personas exitosas de las personas promedio.

¿Qué tal si nos damos la oportunidad?¿Qué te parece?



Artículo al cual hacía referencia al principio
5 Habits That The Super Successful Have Before Sunrise

Artículos que te recomiendo leer en este blog:
4 Consejos de Productividad para Administrar tu Tiempo de forma Efectiva