lunes, 23 de diciembre de 2013

¡Que en estas Fiestas y durante todo el Año Nuevo abunde el Amor en nuestras vidas!


Cuando estaba escogiendo la foto para este post, las primeras que escogí eran todas las típicas imágenes de Navidad: el arbolito con los adornos, las copas de champaña para el brindis, una imagen de San Nicolás, y cosas por el estilo.

Pero de pronto, en mi búsqueda, apareció esta, que no tiene nada que ver con las demás, pero que realmente dice cual es mi deseo para ti, para mi y para todos nosotros: ¡Que en estas Fiestas y durante todo el Año Nuevo abunde el Amor en nuestras vidas!


¿Por qué el amor?


Porque he comprobado que si hay amor en nuestras vidas todo funciona maravillosamente bien, hay sonrisas, hay ilusión, hay esperanza, hay bondad, hay buenos pensamientos... ¡buen rollo como dicen por estos lados!

Y si todas esas cosas abundan en nuestras vidas personales, con toda seguridad abundarán en nuestros negocios, en nuestras empresas, en nuestros trabajos y, por consiguiente, las cosas irán mucho mejor, a pesar de la crisis, de los políticos y de todas esas cosas que, día a día, quieren robarnos la alegría, la paz, la tranquilidad y la armonía.



Cuando abunda el amor, no hay tanto espacio para el egoísmo, y ¡eso es bueno!


Es por ello que concluyo este año, dándote como siempre las gracias por estar allí, leyéndome, compartiendo conmigo aquellas cosas que opino, pienso y vivo, dejándome conocer tus opiniones y experiencias también.

Y luego de darte las gracias de corazón, quiero desearte eso: ¡Que en estas Fiestas y durante todo el Año Nuevo abunde el Amor en tu vida, mi vida, nuestras vidas!

Seguramente si abunda el amor, haya menos espacio para el egoísmo y eso tal vez pueda incluso ayudarnos a ser mejores jefes.... ¡y eso no está nada mal para empezar el Año!



¡Feliz Navidad y 
Próspero Año Nuevo 2014!




De tu amigo y compañero de aventura
Joel J. Pinto




lunes, 16 de diciembre de 2013

¿Sabes por qué estás haciendo lo que estás haciendo en redes sociales?

"Si todos son especiales, nadie lo es":
Tres artículos me han servido de inspiración para escribir este post: Mis compañeras Reyes Ramón, y su post “¿Tienes engagement?” en el blog de desmárcateya, Maine Beristain y su entrega “Historias de marca para no olvidar”, y un artículo de Pam Moore en Social Media Today, realmente brutal, titulado “Why: The most important question in social business” que se traduce “¿Por qué? La pregunta más importante en el negocio social”.

Como siempre, todos los vínculos te los voy a dejar al final para que puedas profundizar más en el contenido que quiero compartir contigo hoy.

Hace ya un tiempo, escribía yo en este blog un artículo titulado “¿Quién sigue a quién en redes sociales?” en el cuál hacía referencia a la vertiginosa competencia que existe hoy en día por captar la atención de nuestras respectivas audiencias en el entorno social y a la forma en que las conversaciones se estaban centrando en los productos, las empresas, y no en las personas.

Cientos de miles de empresas se han embarcado en el desarrollo de estrategias promocionales y de contenido para atraer la atención de sus seguidores y fans, para comprometerlos con la marca, para establecer con ellos una relación dinámica y de mutuo beneficio, y que finalmente dicha relación vaya realmente en el beneficio de ambos: la audiencia tiene necesidades que resolver, las empresas tienen productos que vender.

¿Quién está dominando la conversación entre tu empresa y su audiencia en redes sociales?


Sin embargo, lo más normal y frecuente es ver en el entorno social mensajes que irrumpen en nuestras bandejas de entrada pidiéndonos que gustemos una página en Facebook sin darnos una razón específica, o que sigamos una cuenta de Twitter para tener acceso a más cosas que, supuestamente, van a ser interesantes para nosotros, y cosas por el estilo. Es decir, mensajes que, sin quererlo o no, sencillamente nos quieren vender algo.

Todos parecen tener la solución a los problemas de nuestros negocios y empresas, todos tienen supuestamente algo que contar, todos tienen el mejor precio, las mejores condiciones, las cosas más novedosas. Según decía Síndrome, la antítesis de Mister Increíble en la película de Pixar: “Si todos son súper, entonces ya nadie lo es”

Y es porque, en un entorno dónde todos ofrecen lo mismo ¿quién es realmente especial?

Si revisas el contenido que compartes con tu audiencia a través de tus cuentas en redes sociales, y logras darte cuenta de que estás continuamente hablando de tus productos y de lo bueno que son, o de las cosas nuevas que estás trayendo a tu tienda, o invitando a la gente a que te siga, sin darles una razón de peso, sin aportar valor a sus vidas, sin ayudarle a resolver sus necesidades, es entonces el momento de hacerse la pregunta.

¿Por qué estás haciendo lo que haces en redes sociales?


No debes olvidarte de que los medios sociales se basan en las personas, en sus conversaciones, en las relaciones que se establecen entre ellos y en la búsqueda de soluciones a problemas específicos.

¿Qué opinas tú de las personas que inundan tu timeline con mensajes promocionales?, ¿Qué piensas de aquellos que predican calidad sobre cantidad, y publican repetidamente los mismos contenidos todos los días?, ¿Qué opinas de aquellos que te ruegan que “gustes” una página en Facebook pero que ya más nunca se ocupan de ti?

Seguramente te desagradan tanto como a mí, pero, ¿no estás haciendo tú lo mismo?

¿Qué razón le estás dando a tus seguidores y fanáticos para que compartan el contenido que reciben de ti en las redes sociales?¿Te estás conectando con su mundo y con sus necesidades, o solo quieres que compartan lo que publicas para tener más visibilidad para tu empresa?

Las redes sociales no deben convertirse en un canal más para llenar de “ruido” la vida de tus “seguidores”, y cada vez que escribo la palabra “seguidores”, me hago la pregunta “¿realmente quién debería seguir a quién en redes sociales?”. 

La búsqueda de un espacio común e íntimo con tu audiencia.


Muy por el contrario, las redes sociales deberían servirte para crear con tus clientes un espacio íntimo, un área común donde sus intereses, sus preguntas, sus inquietudes y necesidades coincidan con la propuesta de valor que tu empresa desarrolla.

Para más claridad, me explico: ¿Qué área íntima crees tú que puede desarrollar una marca de zapatillas para correr con su audiencia?, ¿en que punto coinciden los intereses de uno con la propuesta del otro?

Tal vez si piensas que la persona que compra unas zapatillas para correr, podría estar interesada, por ejemplo, en conocer acerca de distintas formas de mejorar su rendimiento en la carrera, o como evitar lesiones en las rodillas, o cuáles son los mejores suplementos alimenticios que puede tomar mientras se preparar para una competencia, o quizás le resulte de un extraordinario valor enterarse que, si disminuye la duración de sus entrenamientos 30 minutos, pero aumenta la frecuencia con que entrena durante una semana, aumentará su rendimiento general un 25%.


¿Te ayudé a darte cuenta de lo que significa crear un lugar común, un espacio íntimo con tu audiencia?


Es en este espacio único donde encontrarás temas lo suficientemente interesantes como para darle a tus seguidores razones suficientes para conectarse con tu empresa y compartir el contenido que publica.

Es en ese espacio donde comenzarás a resolver realmente sus problemas, donde estarás posicionando tu marca como referente en su sector, donde estarás logrando que se enamoren de ella y de su propuesta, que la sigan, que la quieran y que la recuerden para siempre.

Recuerda que si estás ayudando a tus clientes, a tu audiencia a lograr sus objetivos, al mismo tiempo estarás logrando los de tu empresa también. No te conformes con lograr el “Me gusta” para tu página de Facebook, o lograr más seguidores en Twitter. Eso es importante, pero no lo es todo.

Preocúpate realmente por conectarte con ellos, inspirarlos, ayudarlos a resolver problemas reales. Influye en lo que piensan y busca genuinamente ganarte su corazón.

El pulso de los medios sociales somos las personas. Somos tú y yo.

¿Estás alimentando los latidos del corazón de tu audiencia o sencillamente estás absorbiéndolo todo para ti mismo, sin dar nada a cambio?



Me han servido de inspiración para este artículo:
¿Tienes "Engagement"? por Reyes Ramón
"Historias de marca para no olvidar" por Maine Beristain
Why: The Most Important Question in Social Business por Pam Moore

Artículos relacionados en este blog:
¿Quién sigue a quién en medios sociales?


lunes, 2 de diciembre de 2013

Cómo no Convertirse en un Prisionero de la Esperanza

¿Eres prisionero de la esperanza?
¿Qué significa ser “prisionero de la esperanza”?

¿Has estado alguna vez como “prisionero de la esperanza”?

Todos los negocios que comienzan están caracterizados por muchas cosas, entre ellas, el optimismo y la buena voluntad de sus fundadores, y la esperanza de que, con mucho esfuerzo y dedicación, las cosas finalmente saldrán bien, las acciones puestas en marcha brindarán sus frutos y el negocio se convertirá en algo rentable.

Y este optimismo es una herramienta excepcional, y es absolutamente necesario para poder levantarse cada día con la energía suficiente para abordar la multitud de acciones que hacen falta para poner la bola en movimiento y mantenerla así por el mayor tiempo posible.

Definitivamente es bueno ser una persona optimista y esperanzada.

Por supuesto que sí, pero, como todas las cosas en la vida, los extremos nunca son buenos y mantener un optimismo exagerado basados en que tenemos la “esperanza” de que las cosas van a salir bien, no es una actitud sana para los negocios y puede tener consecuencias muy desagradables.

¿Cuándo te conviertes en “prisionero” de la esperanza?


Dicen los entendidos que ser “prisionero” es estar privado de la libertad. Simple y llanamente: Estás en una cárcel de la cual no puedes salir.

A dicha cárcel le puedes poner el nombre que tu quieras: prejuicios, creencias, falsas expectativas, poca información, no tener la adecuada formación profesional, falta de experiencia, e incluso llega un momento en que la propia esperanza de que las cosas van a salir bien, se convierten en tu encierro.

Pero, la pregunta que te debes estar haciendo en este momento es, ¿cuándo deja la esperanza de ser esperanza y convertirse en encierro?. Es decir, ¿cuándo deja de ser positiva para convertirse en algo negativo?


Cuando la esperanza se convierte en un velo que cubre tus ojos y te impide ver lo que está delante de ellos.


Cuando niegas la evidencia de que los resultados que estás obteniendo de las acciones que estás poniendo en marcha para impulsar tu negocio, no se equiparan con los que se esperaba obtener de ellas.

Es en ese momento en el que, por voluntad propia o no, te has convertido en su prisionero.

Cuando te aferras a algo que no está funcionando, o simplemente, cuando por la propia necesidad de mantener la esperanza viva, te esfuerzas en mantener en marcha algo que no tiene sentido para tu negocio.

¿Cómo puedes darte cuenta de que estás atrapado por la esperanza?


Las situaciones pueden ser muy variadas y los entornos muy distintos. Los que voy a compartir contigo aquí son porque, o me ha tocado vivirlos a mi en primera persona, o porque he visto a otros empresarios, como tú, pasar por ellos.

  • Tienes un cliente que se ha comprometido contigo a realizar una compra muy grande y sin embargo, después de muchos intentos infructuosos, no logras que dé un paso adelante y ponga el pedido en firme y puedas pasar de la decisión a la acción.
  • Tienes prospectos que te dicen que “este mes no te van a comprar, pero el mes que viene sí, con toda seguridad” y eso te lo han repetido ya durante los últimos meses y, sin embargo, tú continuas visitándolos con la misma regularidad y con el mismo entusiasmo.
  • Tu negocio no se recupera y las ventas no suben, por más que has puesto en marcha los mil y un consejos que has recibido de profesionales en cada una de las áreas posibles. ¡Reconócelo: A lo mejor no era el mejor momento!
  • Lees la prensa, diaria y regularmente, esperando encontrar en sus páginas algún indicio de que las cosas van a mejorar, de que el gobierno va a implementar alguna ley que va a favorecer tu sector, que van a rebajar la tasa de impuestos, etc.

¿Cuál es el principal peligro de caer prisionero de la esperanza?


¡Que seguramente lo vas a negar!

Sí… Cuando alguien te diga que estás siendo prisionero de la esperanza, sacarás cincuenta excusas diferentes, todas muy valederas, todas muy preparadas, para justificar lo que estás haciendo.


Y si no abres los ojos, allí te quedarás.


De la misma manera que al alcohólico le resulta difícil reconocer que tiene un problema, cuando te encuentras prisionero de la esperanza, te cuesta muchísimo reconocer que estás en esa situación, justamente porque no quieres perder la esperanza de que “eso que haces” saldrá bien, no quieres dejar de tener esa supuesta “razón” que justifica lo que estás haciendo.

Nos han educado diciéndonos que “la esperanza es lo último que se pierde”, y con mucha seguridad en la vida personal sea diferente (aunque no estoy muy seguro de ello) pero en lo que se refiere a tu negocio, tu empresa, su desarrollo y crecimiento, no hay nada peor que dejarse atrapar por esta creencia.

¿Cómo dejas de ser prisionero de la esperanza?



Reconoce que has caído prisionero: Cómo en todas las cosas, el primer paso es tener una mente abierta y estar dispuesto a aceptar que estás atrapado en un círculo vicioso del cuál no has podido salir.
Ese es el primer, y más importante de todos los pasos. Una vez que has determinado que hacia dónde tu empresa va, no es hacia dónde la querias llevar, has ganado la mitad de la batalla.
Evalúa todas las opciones disponibles: Todos los problemas, tienen una solución, por muy difícil que esta pueda ser o por muy costosa que le pueda resultar a tu negocio, todo problema tiene solución. De no ser así, ni siquiera estaríamos hablando de este tema.
Escoge la opción más viable y ponte en marcha, tomando las decisiones que debas tomar: Una vez que conoces tus opciones y evalúas la que es más apropiada para la situación de tu negocio en particular, es entonces el momento de entrar en acción.


Recuerda que las decisiones sin acciones, son simplemente pensamientos muy bonitos que no te llevan a ningún sitio.


Por ejemplo, si es el sobrino de tu cuñado a quien contrataste para el puesto de administrativo hace seis meses pero que todavía no logra encontrar la forma de hacer su trabajo bien, pero tú todavía sigues pensando que lo que le hace falta es u poco más de tiempo. ¿Qué opciones tienes?

  • Puedes ayudarle a adquirir formación adicional en sus áreas de trabajo específicas y establecer un lapso de tiempo para que sus labores las haga de forma efectiva.
  • Puedes conversar con él, por enésima vez, para hacerle ver las cosas en las que debe mejorar, y entonces darle una nueva oportunidad, ya entendiendo que en este caso sería la última.
  • Puedes dejarle ir de una vez y contratar a otra persona mejor capacitada para el puesto.

Evalúas las opciones que tienes y seleccionas aquella que resulta más adecuada para la situación particular de tu empresa en el momento.


En el momento que tomas la decisión de hacer algo al respecto, dejas de ser prisionero de la esperanza.


Cómo te comentaba al principio de este post, la actitud positiva y el mantener una esperanza ardiente de que las cosas van a salir absolutamente bien para tu negocio, es siempre muy valioso y te ayuda de una manera enorme a lograr muchas cosas.

Hasta el punto que ya no es así. Tenlo siempre presente en la gestión de tu empresa.



Crédito fotogafía: kharlamova / 123RF Stock Photo


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