lunes, 11 de noviembre de 2013

Cómo dar un consejo y no quedar como un “Sabelotodo”

¿Has sido alguna vez el "Sabelotodo"?

Escritor invitado:
Taylor Elwood.


Tú eres un experto en tu campo. Eres alguien a quien la gente se dirige en busca de consejo cuando tienen un problema particular. Tú sabes lo que estás haciendo, conoces tu materia y te sientes muy seguro en ella.

Te planteo este reto para ti: ¿Cómo das un consejo a alguien que necesita asesoramiento, sin quedar como un “sabelotodo”?

He notado que uno de los comportamientos que se produce en las reuniones de “networking” (y que, a veces, he personificado yo mismo) es que alguien va a ofrecer consejos a personas que no lo han solicitado, solamente porque él se considera un experto y puede darse cuenta que esas personas que está hablando necesitan ser asesoradas.

El problema está en que la persona no ha pedido el asesoramiento y se siente invadida y ofendida, y probablemente no va a escuchar con atención, porque “el experto” que ofrece el consejo no se ha tomado el tiempo para considerar si la persona está realmente lista para ser aconsejada.

¿Has estado alguna vez en esta situación?

Lo más probable es que alguna vez hayas sido bien el “experto” o el “invadido”.


Ciertamente he sido tanto la persona que no quería o no estaba preparada para recibir asesoramiento como la persona que ofreció el asesoramiento a quién no lo había pedido y terminó quedando como el “sabelotodo”.

Cuando quedas como un “sabelotodo”, ya la gente no quiere estar cerca de ti, porque, si bien es posible que tengas la respuesta que ellos necesitan, no quieren que sencillamente se la hagas tragar porque sí, porque tú quieres.

De hecho, lo que ellos realmente necesitan es que usted sea considerado y que te concentres realmente en ofrecer un consejo, sin que tengas que hacerte ver como el “sabelotodo” de la materia.

¿Cómo haces entonces para ofrecer consejo sin quedar como un sabelotodo?


  1. Escuche con atención lo que le dice la persona: Muchas veces lo que realmente necesita una persona es ser también escuchado. Si tu solamente irrumpes en la conversación con tu consejo, lo que estás demostrando es que no estás interesado en ellos y su problema. Estás más centrado en demostrar lo que sabes que descubrir lo que ellos realmente necesitan.
  2. Pregúnteles si quieren que les des un consejo: Después de escucharles con atención, pregúntales si quieren recibir un consejo de tu parte o si quieren escuchar tus comentarios. Si dicen que sí (y por lo general lo harán), entonces está bien que hables y digas lo que sabes, ya que ellos están dispuestos a escuchar (y más importante es que se sienten escuchados y reconocidos).
  3. Evite las frases que incluyen la palabra “pero”: Cada vez que alguien dice una frase que incluye la palabra pero, indica que la primera parte de la frase no es importante. Imagínate decir algo como: “Entiendo lo que dices, pero me parece…” Ya te puedes dar cuenta que estás marginando lo que la persona te dijo y estás concentrando tu atención en la explicación que tu vas a dar, y ese es un gesto que suele caer muy mal.
  4. Reconoce que tú no lo sabes todo: Tú puedes saber mucho, pero si eres capaz de reconocer que no lo sabes todo, te mantienes abierto para aprender más de los demás, y esto es importante porque te ayuda a ser humilde, incluso cuando eres realmente un experto en lo que haces.

Es maravilloso querer ayudar a la gente y ofrecerles asesoramiento puede ser una buena manera de hacerlo. Sólo recuerda que esa persona que puede necesitar de tu consejo, también quiere ser respetado y considerado.

Piensa acerca del cómo quieres que las personas te recuerden y también recuerden el consejo que les ofreciste, y entonces acércate a ellas para ofrecérselo, recuerda también que existe la posibilidad de que no puedas dar el consejo simplemente porque las personas no están preparadas o interesadas en recibirlo.



Este post está escrito por un invitado, Taylor Elwood. Certificado como coach de negocios y maneja su propio empresa en Portland, USA: “Imagina tu realidad - Coaching de Negocios”.
Puedes visitar su blog en “Imagine Your Reality” y seguirle en Twitter.




Crédito fotografía: lenm / 123RF Stock Photo




7 comentarios:

  1. El saber hablar, asesorar, implica saber escuchar atentamente. En mi opinión aquí está el quid de la cuestión… Escuchar no es lo mismo que oír. Exige un esfuerzo por nuestra parte para captar y entender lo que nos quieren transmitir e implica hacer sentir a la persona que nos habla apreciada y entendida. Si no lo hacemos el diálogo se convierte en monólogo y es entonces cuando nos sentimos invadidos y vemos a nuestro interlocutor como un “sabelotodo”. La palabra lo dice todo, el “sabelotodo” siente que los demás no pueden aportarle nada y lo hace ver con su comportamiento, interrumpiendo y hablando sin parar. Tanto a nivel personal como profesional, si quieres generar confianza, la escucha es esencial.

    Interesante artículo, parece muy obvio, pero lamentablemente, a menudo descuidamos este aspecto.

    Gracias por traernoslo y hacernos reflexionar.

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    1. Me quedo con tu frase: "Tanto a nivel personal como profesional, si quieres generar confianza, la escucha es esencial"

      Alguien me dijo una vez que nos habían dado dos orejas y una boca para que escucháramos el doble de lo que hablamos, y hace falta ponerlo en práctica.

      Gracias por tu visita y compartir conmigo tu opinión, Maine. Un beso grande :-D

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  2. Respuestas
    1. ¡Gracias, Esther!

      Que pases una excelente semana :-D

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  3. Interesante artículo, gracias por la publicación.

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  4. A mí me encanta escuchar a la gente que sabe mucho, incluso aunque sea un "sabelotodo", porque como bien dices, creo que es maravilloso querer ayudar a la gente y transmitir lo que uno sabe. Es algo generoso. Pienso que algunas personas no saben comunicar y por eso les pasa que parecen no escuchar y que les falta humildad, pero para saber hay que estudiar, investigar, trabajar, y eso conlleva una actitud humilde ante el saber. Cuando escuchamos a estas personas, debemos tener paciencia, creo que no son malintencionadas, y tal vez explicarles que deben expresarse menos agresivamente. entiendo lo que quiere decir el post y no estpy en desacuerdo, la verdad, pero rompo una lanza por los "sabiondos" . Un abrazo.

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  5. Si, me parece estupendo, pero no creo que tengas necesidad de... :)

    Es broma.

    Excelente, mi enhorabuena a Taylor Elwood. Me siento identificado en ambas partes, algunas veces fui yo el sabelotodo.

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