lunes, 17 de septiembre de 2012

Social Media: ¿Es responsable el balón o el jugador que lo patea?

¿El Jugador o el balón?
Esta semana apareció publicado un artículo en un portal muy reconocido cuyo título era “5 Reasons Social Media is Killing Marketing” (5 Razones por las que el Social media está matando al Marketing) y se armó un revuelo bastante interesante.

Yo, particularmente, quisiera compartir contigo mi opinión en este tema, porque creo que es importante aclarar ciertas cosas antes de que sean mal interpretadas por jóvenes emprendedores y empresarios que puedan pensar que el marketing realmente ha muerto y que los medios sociales son culpables de dicha muerte.

Los medios sociales son una herramienta de marketing más.

Si existe alguien que dice que son “la bala mágica para generar ventas”, como lo dice el artículo, pues esa persona comete un error grave. Como cualquier herramienta, los medios sociales, por sí solos, no hacen nada.

Se convierten en herramientas efectivas o no, según el uso que se haga de ellas, no de otra manera. Por ello el título de este artículo: Un balón estacionado en un campo de fútbol, por sí solo, no es más que una herramienta. Se convierte en una herramienta efectiva, o no, según los pies y la destreza del futbolista que lo patee, nada más.

Si los medios sociales han creado “una generación de profesionales jóvenes que hablan en vez de escuchar”, pues la culpa es de dichos profesionales, no de las plataformas en sí.

Los medios sociales no han matado nada: Han abierto un canal más para interactuar con nuestra audiencia.

Mucho se dice que buscar la cantidad antes que la calidad, es un error. Y no tiene porqué ser así. No hay absolutos y, como decía Einstein, todo es relativo en este mundo.

Aún cuando yo soy ferviente creyente de la calidad sobre la cantidad, también reconozco que, si tu estrategia es simplemente ganar visibilidad, entonces la cantidad es importante.

Todo depende del color del cristal con que lo mires, y este cristal van a ser los objetivos que quieras lograr con tu presencia en los medios sociales. Para algunos será cantidad, para otros calidad. En algunos momentos querrás generar conversaciones, en otros querrás generar ventas.

Todo va a depender de los objetivos que tengas, pero en eso, las plataformas como Facebook y Twitter, no pueden hacer nada por tí. Si las utilizas de manera incorrecta, los objetivos no se van a lograr, y eso tienes que tenerlo claro y no es la culpa de nadie, sino tuya nada más.

Las redes sociales complementan tus estrategias de marketing.

Ten en cuenta que estás haciendo negocios con seres humanos, y por tratarse de gente como tú y como yo, al final del día, nos gusta tratar con seres humanos cuando es posible.

Y digo “cuando es posible” porque, de nuevo, no hay absolutos. Hay empresas con las que yo he hecho negocios sin tener la necesidad de ponerme en contacto con una persona física.

Sin embargo, en estos casos, la empresa ha puesto a mi disposición canales de comunicación para resolver mis dudas y preguntas, tales como el chateo en línea, Twitter y otros. De nuevo, cuando te sea posible, abre el contacto directo y personal, que siempre resulta más efectivo, incluso a través del teléfono.

Las redes sociales serán siempre un complemento, algunas veces muy efectivo, otras veces no tanto, para complementar tu estrategia de marketing general y ayudarte al logro de tus objetivos.

No tienes por qué escoger entre uno o el otro. Lo suyo es integrarlos.

Lo que sí está claro es que no debes poner todos tus huevos en una sola canasta. El futuro de las redes sociales, todas, es incierto en cuanto pueden ir y venir, como ha ocurrido en tantos otros casos.

Nadie te puede garantizar que Facebook seguirá como líder dentro de 10 años, por lo tanto, tu estrategia de marketing no debe volcarse en esta plataforma solamente, así como en ninguna otra.

Tu empresa debe tener un plan de marketing integral, no concentrado en ninguna plataforma específica, sino que mezcle de manera correcta todas las plataformas que sean necesarias para ponerte en contacto con tus clientes, potenciales y actuales.

Es por eso que la clave es la orquestación: Todas tus acciones de marketing, y todas las plataformas que hayas decidido utilizar para ellas, deben ser como una gran orquesta en la que el objetivo final sea una dulce melodía: el logro de tus objetivos.

El gran problema es la improvisación: No tener un plan.

Como en casi todas las cosas de la vida, en marketing y redes sociales, no tener un plan es casi sinónimo de desastre. Pero la culpa no es ni del marketing, ni de las redes sociales. La responsabilidad recae en ti, por no tener un plan ni claridad en tus objetivos.

Las redes sociales han sido una gran adición a la forma en que hacemos marketing. Una nueva herramienta. Una muy poderosa. Sin embargo, como el balón en un campo de fútbol, si cae en las manos de un futbolista con pocas destrezas, pues nunca ocurrirán cosas maravillosas.

Te recomiendo leer el artículo que inspira este post. Cuando lo hagas, piensa que los social media son como el balón. Lo que ocurra va a depender del que lo patee, no de la pelota en sí.

¿No te parece?¿Quién es el responsable?¿El balón o el jugador? Deja tu opinión en los comentarios, así enriquecerás esta conversación.

Artículo que me inspira: 5 Reasons Social Media is Ruining Marketing
Artículo relacionado: ¿Pusiste todos tus huevos en una sola canasta? y también El valor de las relaciones: ¿Qué puedes esperar de los medios sociales?



lunes, 10 de septiembre de 2012

PyME también se puede escribir con G de Grandeza.

Hace un par de días conversaba con un compañero muy querido, Joaquín Gómez (@Gomezbar39) y comentábamos acerca de ciertas prácticas, no tan regulares, que ocurren en las empresas y que suelen estar asociadas con los pequeños negocios.

Prácticas que, para bien o para mal, se asocia con aquellas empresas que no cuentan con grandes instalaciones ni grandes capitales, o con la posibilidad de contar con una nómina amplia y especializada en cada área del negocio.

Un comentario que hizo mi compañero durante la conversación, me llamó poderosamente la atención: “Bienvenido a la P de PyME”, y entonces recordé que esas prácticas irregulares no solamente ocurren en las pequeñas sino también en las grandes corporaciones, comprobado por experiencia propia.

Fue entonces cuando me di cuenta que la diferencia entre una pequeña empresa y una gran corporación no es el tamaño, ni el capital, ni los bienes que posee, ni la cartera de clientes que maneja, sino la mentalidad de sus directivos, gerentes, o de aquel que tenga la potestad para tomar decisiones.

La grandeza de un negocio comienza en la mente del empresario.

Ser una PyME no tiene porque ser una condena que te obligue a gestionar tu negocio a golpes y porrazos, tomando decisiones como el gran capataz que exprime a sus peones, se esconde de sus proveedores y se retrasa en todos sus pagos.

Ser una PyME no tiene porque ser una buena excusa o una falsa justificación para la inapropiada gestión de tu negocio. Todo lo contrario.

Ser una pequeña empresa es una oportunidad estupenda para ser diferente en una sociedad que lo pide a gritos, para demostrar que las cosas se pueden hacer bien, aún con limitados recursos. Es una excelente oportunidad para dar el ejemplo, y ganar dinero haciendo las cosas bien.

La diferencia entre una PyME escrita con P de pequeña y otra escrita con G de Grandeza, está realmente en tu mentalidad como empresario, en las ideas que manejas, en la ilusión que le pones a tu negocio, en la proyección que le das a futuro y en la forma en que aplicas todas estas cosas a tus operaciones de cada día.

De hecho, con la mentalidad correcta y la actitud apropiada tu empresa puede ser mucho más eficiente que la mayor de las corporaciones y generar un entorno más positivo tanto interno, dentro de la propia empresa, como externo, hacia tus clientes y proveedores.

Que la P sólo se refiera al tamaño de tu empresa y no a tu negocio.

Para los tiempos que corren hace falta dar un golpe de timón. La inercia y el peso de la crisis económica está provocando escenarios realmente deplorables en muchas áreas, por no mencionar su impacto en las familias que más mal la están pasando.

Procura que la P de PyME solo sirva para identificar a tu empresa por su tamaño y por las limitaciones que tiene, pero que no tenga nada que ver con la gestión que haces de tu negocio.

Es buen tiempo para demostrar que la calidad no se hace con dinero sino con empeño y mucho esfuerzo. Gestiona tu negocio con una gran G de grandeza, de cosas buenas, de gestión honesta y transparente, de enfoque en el servicio y la calidad, en aportar valor y verás cómo las cosas comenzarán a ser diferentes para tu PyME y quizás ya estés más cerca de pasar a la M de mediana.

Artículos relacionados: David y Goliat: Las PYME enseñan una lección a las grandes corporaciones.



lunes, 3 de septiembre de 2012

Publicidad, marketing y ventas: ¿Porqué se confunden con tanta frecuencia?

Marketing, publicidad y ventas.
Si ves la fotografía que ilustra este artículo, te fijarás que son tres bebés recién nacidos, lindos y preciosos.

Son trillizos idénticos y cada uno tendrá su propio nombre, aún cuando, seguramente, más de una vez los confundirán a unos con otros. Es lo normal y pasa con demasiada frecuencia.

Con la publicidad, el marketing y las ventas ocurre lo mismo: Se utilizan con mucha frecuencia de manera indistinta.

No es extraño escuchar a dueños de empresas referirse a “planes de marketing” cuando realmente se refieren a “acciones de ventas”, o querer hacer una “campaña de marketing”, cuando realmente quieren hacer algo de “publicidad”.

Es una situación bastante común, pero que puede tener consecuencias importantes.

¿En dónde radica la diferencia entre estos tres términos?

La diferencia está en que, aún estando íntimamente relacionados, como las trillizas de la foto (si, son tres chiquillas), cada uno tiene su nombre y su propia personalidad. Y por ser cada uno diferente del otro, es por lo que debes hacer un esfuerzo en conocerlos un poco más.

Sabes que me gusta conversar usando palabras del día a día, por lo que voy a tratar de definir para tí, en palabras simples, lo que significa cada uno de ellos.

Marketing es todo lo que tienes que hacer para que tu producto pase de tus manos a las de tu cliente. Es por ello que nos encontramos con las famosas cuatro “P”, por Precio, Producto, Plaza y Promoción. El marketing las controla, y tiene que ver con cada una de ellas. Si faltara alguna, la estrategia de marketing no podría estar completa. Marketing es fundamentalmente estrategia, planificación, conocimiento.

Publicidad es comunicación. Es hacer que la gente conozca algo acerca de tu producto, empresa o marca. Es tránsito de información. Recuerda que tus clientes no te pueden comprar, si no saben que tú existes ni te conocen. Cualquiera sea la forma y el tipo de acción que realices para darte a conocer, publicidad es sencillamente comunicación.

Ventas es ya la transacción. Es el cambio de titularidad de tu producto o servicio. Es el proceso que permite que tu producto deje de ser tuyo y sea de tu cliente. Y es el proceso más importante de todos, porque es el que genera el dinero. y digo el más importante, porque si tu estrategia de marketing, con su correspondiente campaña de publicidad, no genera ventas, es un fracaso.

¿Por qué es importante conocer la diferencia entre cada uno de ellos?

Pues precisamente porque si no conoces esas diferencias, seguramente no estás aprovechando al máximo las acciones que realizas y, por lo tanto, es poco probable que vayas a obtener los resultados que esperas o, peor aún, no obtendrás los resultados que podrías obtener.

Voy a mostrártelo con un par de ejemplos y te indicaré, de forma muy sencilla, qué es lo que falla:

  • Tienes un vendedor que sale a la calle a trabajar sin tener catálogos de tus productos: ¿Cuál es el problema? Tu estrategia de marketing falla al no contemplar dentro de la “P” de promoción el desarrollo de la literatura apropiada para darle apoyo al trabajo de ventas.
  • Tienes una página web a través de la cual tus clientes no pueden comprar tu producto o no indica dónde pueden comprarlo: ¿Cuál es el problema? Tu estrategia de comunicación falla, al no cerrar el círculo que debe llevar a cada prospecto de cliente hacia el lugar donde pueda realizarse la transacción de venta.

Y como estos,  diariamente me encuentro con situaciones en las cuales las acciones desarrolladas demuestran, con bastante claridad, que no se entienden las muchas (y algunas veces sublimes) diferencias qie existen entre publicidad, marketing y ventas.

Si quisiéramos dejarlo como resumen:

Marketing = Estrategia,
Publicidad = Comunicación,
Ventas = Dinero.

En el caso de tu empresa, ¿reconoces la diferencia entre cada una de las trillizas? ¿o te refieres a publicidad, cuando realmente lo que querías decir era ventas?

Artículos relacionados: Marketing: ¿Dónde queda realmente el principio?