lunes, 27 de agosto de 2012

Responsabilidad Social Corporativa: ¿Comenzamos por el sitio correcto?

RSC: ¿Por dónde comenzar?
Pareciera que nos estamos acostumbrando a tomar como banderas muchas consignas que suenan bonitas a los oídos de todos, que nos hacen construir alrededor de nuestras empresas imágenes positivas, de buena aceptación social, pero que terminan siendo iniciativas incompletas, huecas al no convertirse en realidades que ponemos en práctica dentro de la empresa misma.

¿Por dónde debe comenzar todo cambio? Está claro que para que se produzca un cambio verdadero, tenemos que comenzar por desarrollar ese cambio en nosotros mismos.

Si hablamos de tu empresa, ocurre de la misma forma: Si quieres luchar por una sociedad más justa, más equitativa, debes comenzar por desarrollar dentro de tu propia empresa esa sociedad más justa y equitativa en la cuál quieres vivir. ¿O no?

Uno de los conceptos que se están utilizando ahora con mucha frecuencia, es el de la “Responsabilidad Social Corporativa” o RSC, para muchos. Comencemos por definir qué es RSC.

¿Qué es “Responsabilidad Social Corporativa”?

Según la Wikipedia, es:

“La responsabilidad social corporativa (RSC), (...), puede definirse como la contribución activa y voluntaria al mejoramiento social, económico y ambiental por parte de las empresas,(...) La responsabilidad social corporativa va más allá del cumplimiento de las leyes y las normas, dando por supuesto su respeto y su estricto cumplimiento. (...) Sería difícilmente comprensible que una empresa alegara actividades de RSC si no ha cumplido o no cumple con la legislación de referencia para su actividad.”

Si lo quieres ver más claramente, tu empresa tiene una responsabilidad con la sociedad, con el mundo, con sus clientes, empleados, proveedores, aliados y accionistas, por el simple hecho de estar realizando una actividad de carácter comercial.

Y dicha responsabilidad no está solamente en desarrollar un producto o servicio de excelente calidad. Eso está sobreentendido, o por lo menos, debería estarlo. Va mucho más allá, implicando incluso tu responsabilidad como empresa de aportar valor a tus clientes, impulsar la innovación y el cambio a todo nivel, y mucho más.

Pero mi pregunta es, ¿por qué se asocia la responsabilidad social de la empresa con actividades como el cuidado del medio ambiente, el desarrollo de programas de ayuda para fundaciones benéficas, y otras alternativas del mismo tipo, olvidándonos del primer área dentro del cual la empresa tiene una responsabilidad grandísima: sus propios empleados?

¿Por qué se asocia RSC con las acciones que tu empresa realiza hacia afuera?

¿No es acaso responsabilidad de tu empresa el crear para sus empleados un ambiente de trabajo adecuado y proveerles condiciones económicas decentes, dentro de las posibilidades económicas de la empresa? ¿No es esa un forma de generar mayor valor para la sociedad?

No debería tener mayor valor para una empresa el apoyar económicamente un programa para la protección de los delfines en algún país remoto, que proveer a sus empleados de condiciones laborales adecuadas, y digo adecuadas por no decir decentes, que suena un poco más fuerte.

No quiero decir que los programas benéficos no sean buenas ideas, en lo absoluto, pero tu responsabilidad social comienza en otro sitio.

Pareciera que la crisis ha generado el ambiente propicio para que muchas empresas olviden que su primera responsabilidad social la tienen hacia sus empleados, luego hacia sus clientes y después hacia la sociedad. A fin de cuentas, el funcionamiento de tu empresa va de la mano de los empleados que trabajan en ella.

En muchos casos, la crisis económica se ha convertido en una sencilla excusa para disminuir sueldos, aumentar horas de trabajo sin aumentar la paga, abrir oportunidades de “trabajo gratuito a cambio de experiencia”, e incluso llegar al colmo de cobrar a las personas para darles la oportunidad de trabajar, dejando de cumplir una responsabilidad fundamental.

No olvides que tu empresa depende de tu equipo de trabajo.

Y si esto lo tienes bien claro, entonces es sencillo entender de qué manera puedes comenzar a aportar un grandísimo valor a la sociedad. La primera forma es aportando valor a las personas que forman tu equipo de trabajo, a tus empleados, y eso lo logras creando para ellos un ambiente laboral que no solamente cumpla con la normativa legal vigente, respete los derechos humanos, sino que también le dé a cada persona el valor económico que su trabajo realmente vale.

Ten en cuenta incluso que haciendo esto, estás poniendo tu granito de arena para salir adelante en esta crisis económica que agobia a tantos, porque le estás permitiendo a tus empleados tener más dinero para comprar cosas y disfrutar de un mejor estilo de vida.

La Responsabilidad Social Corporativa no es solamente una frase que suena bien, sino un compromiso real y concreto de tu empresa con el entorno en el que se desenvuelve.

Trata de que la crisis no transforme tu empresa en un sitio donde se dicen cosas bonitas, pero que se hacen cosas que no podemos siquiera mencionar.

De esa manera, estarás realmente ayudando a crear una sociedad mejor, ¿no te parece?

Artículo relacionado: Trabajar de gratis, ¿cuando, porqué y por cuánto tiempo?
Si quieres leer un poco más acerca de "RSC", aquí te dejo un artículo interesante: Los 5 principios que rigen la RSC para el Observatorio de RSC




lunes, 20 de agosto de 2012

Juegos Olímpicos: Una importante lección de marketing para tu empresa.

No sólo la medalla de oro cuenta.
Terminan los Juegos Olímpicos y con ellos, dos semanas de emoción, de competencia, récords, tensión y expectativas.

Quince días durante los cuales el mundo entero centra su atención en una ciudad (en este caso, Londres) para disfrutar de una experiencia deportiva memorable.

Muchos hablan de ganadores y perdedores. Yo creo que, por encima de todo, se trata de competidores. De jóvenes (y uno que otro veteranillo colado por allí) que acudieron a esta cita para dar lo mejor de sí, y aún cuando algunos vuelven a casa sin medallas en las manos, seguramente llevan en su mente el recuerdo de una experiencia extraordinaria.

Detrás de estos Juegos Olímpicos, que demostraron a los que aún tienen dudas que el marketing social y el uso de la tecnología de los nuevos medios han llegado para quedarse, se encuentran muchas lecciones que puedes aplicar a las estrategias de marketing de tu empresa o marca personal.

De todas ellas, quiero quedarme con una: No sólo el oro cuenta.

No solamente es la medalla de oro la que cuenta.

La tendencia general es considerar como ganadores a todos aquellos que ganan medallas al quedar entre los tres primeros, sobre todo para aquel que se hace con la medalla de oro. En esta ocasión, también existieron los “diplomas olímpicos”, algo así como un reconocimiento a aquellos competidores que, aún cuando no ganaron medallas, tuvieron un desempeño destacado.

Igual ocurre en los negocios: la tendencia es considerar como ganadores a todos aquellos que ocupan los primeros lugares, los más destacados, los que tienen el mayor volumen de negocios, pero ¿qué ocurre entonces con los negocios, tal vez como el tuyo, que no llegan a tener sus nombres entre los primeros de la lista?¿Son por ello perdedores?

Igual, hubo un caso de una atleta rusa, Viktoria Komova, quién lloró porque su equipo no pudo ganar la medalla de oro y tuvo que conformarse con la de plata. ¡Imagínate tú: la medalla de plata!¡El segundo lugar del mundo!

Para muchos atletas, solamente la medalla de oro o el récord olímpico, cuentan, pues solo así pueden hacerse famosos, ganarse la atención del mundo y conseguir los mejores patrocinantes.

Sin embargo, para los negocios, la historia es muy diferente. Claro está que sería excelente estar entre los primeros del mundo. Por supuesto que sí. Pero no necesitas ser el número uno, para tener un negocio exitoso.

De hecho, hay una lista enorme de nombres de empresas que no llegan a estar entre las 500 compañías más grandes del mundo, pero están haciendo un trabajo excepcional con sus clientes, dan de comer a las familias de numerosos empleados y generan importantes beneficios. ¿Son acaso perdedores por no ser los primeros?

El triunfo no está en la competencia, sino en la preparación.

¿Crees tú que el triunfo de Usain Bolt se produjo simplemente es esos 9.63 segundos que le tomó correr los 100 mts planos? ¿Y qué piensas del corredor sudafricano Oscar Pistorius?, el competidor discapacitado, y de todos aquellos que lograron mejorar sus marcas personales, aún cuando no ganaron medallas?

Todos ellos están unidos en un punto común: se prepararon durante mucho tiempo para dar lo mejor de sí mismos no solamente en los Juegos Olímpicos, sino en cada una de las competencias en las que han participado anteriormente. Piensa que, por ejemplo, en la carrera de los 100 metros planos, 8 corredores lo hicieron en menos de 10 segundos! ¡Ocho!

Dicen que la riqueza está en el viaje y no en el destino.

Que los Juegos Olímpicos te sirvan de inspiración.

Por supuesto que sí porque son una inspiración extraordinaria, pero no te concentres únicamente en llevarte la medalla de oro, ni estar entre los primeros de tu industria, porque en los negocios no es eso lo único que cuenta.

Que los Juegos Olímpicos te sirvan de inspiración para preparar y manejar tu negocio con conciencia, para tener un plan de acción a largo plazo, para ser mejor cada día, para el mejoramiento continuo tanto de tus productos, como de tu equipo de trabajo como de las relaciones que mantienes con tus clientes y, por encima de todo, para que cada día, cada reto, cada momento sean una experiencia de crecimiento y de aprendizaje memorables.

Si tienes la oportunidad de ganar la medalla de oro y estar entre los primeros, excelente, pero recuerda que eso no te hace falta para tener un negocio exitoso ni una buena cartera de clientes satisfechos.

Inspirado en: What the Olympics Has to Do With Your Business (Not Much) escrito por Margaret Heffernan.

Artículo relacionado: ¿Quieres un producto exitoso? Conviértete en tu cliente más exigente.



lunes, 13 de agosto de 2012

Planificación Estratégica: La diferencia entre deseos y metas.

La diferencia entre deseos y metas.
Soy un corredor novato de bicicleta. Mejor dicho, estoy corriendo bicicleta desde hace unos tres meses ya, para perder un poco de ese peso que siempre sobra.

No corro mucho: una hora dos veces entre semana y los fines de semana, que tengo un poco más de tiempo, hago cinco horas entre sábado y domingo.

Hace algunos días, estando al final de una de mis salidas, ya cansado y deseoso de llegar a casa, tuve una experiencia muy interesante, y quiero compartirla contigo.

Dos ciclistas me pasaron, con toda calma y sin esfuerzo aparente, por la izquierda. No solamente me pasaron, sino que se alejaron de mí a una buena velocidad. Por supuesto que mi espíritu de competencia se sintió herido e inmediatamente comencé a sentir la necesidad de no dejar aquella situación así.

Por unos momentos me debatí entre si exigirme a fondo para tratar de alcanzarlos o simplemente dejarlo estar. La reflexión que siguió me llamó mucho la atención.

La diferencia entre deseos y metas hay que tenerla clara.

Por un lado tenía la opción de esforzarme un poco más, apretar el acelerador y tratar de sanar mi orgullo herido, alcanzando a los dos ciclistas que me habían superado. Eso suponía utilizar energías que ya no tenía, exponerme a una lesión innecesaria y finalmente no terminar mi sesión de ese día si me lesionaba.

Por el otro lado, tenía la opción de dejarlo estar. ¿Total? Yo no había salido a correr bicicleta para competir con nadie sino para hacer ejercicio, quemar calorías, ejercitar mis piernas y coger más resistencia aeróbica. Poco más. Mi meta no era competir con nadie, por más que en ese momento era el deseo de mi corazón.

Entonces recordé que a muchos negocios les ocurre lo mismo: Confunden lo que desean con las metas que se proponen.

Ten cuidado con lo que deseas, porque puedes recibirlo todo.

Aunque pareciera una historia poco creíble, hay muchos casos de empresas que se han ido a la bancarrota justo después de haber tenido sus períodos de crecimiento más intenso.

Recuerdo un comercial que ví hace muchos años de la empresa americana UPS en la que se veía a unos jóvenes empresarios que estaban muy contentos al poner a funcionar su plataforma de comercio electrónico.

Mientras se felicitaban mutuamente por lo agradable de la plataforma que habían puesto en marcha, tuvieron que detenerse a mirar, boquiabiertos, que estaba ocurriendo algo para lo que no estaban preparados: ¡Estaban entrando órdenes de manera contínua a través de su página web!

Las primeras órdenes les llenaron de satisfacción, pero a medida que las órdenes entraban y se acumulaban, comenzaron a mirarse mutuamente con incredulidad, porque no estaban preparados para satisfacer una demanda tan grande.

Una meta no necesariamente es lo que deseas, sino lo que puedes lograr.

En el caso del comercial de UPS (estoy tratando de conseguir el vínculo en Youtube para dejarlo acá), el deseo de los jóvenes empresarios era, obviamente, vender más. Para eso abrieron su plataforma de comercio electrónico.

Tal vez un poco de anticipación les habría permitido prepararse un poco más para ese momento, pero no lo tuvieron en cuenta. Y aunque el comercial no cuenta el final de la historia, pudiera haber ocurrido que la empresa, al no tener la capacidad de atender tantos pedidos, tal vez comenzara a incumplir las fechas de entrega, quedarse sin inventario, y muchas otras cosas. Tal vez no, ¿quién sabe?

Tus deseos pueden convertirse en una pesadilla.

Cuando se trate de tu empresa, no confundas lo que tu deseas, con aquello que puedes realmente lograr. Querer duplicar tus ventas es siempre una meta muy loable de plantearse, igual que abrir nuevas oficinas y expandirse. ¿Quién no quiere lograr algo como eso?

Sin embargo, no se trata solamente de que quieras lograrlo, sino que estés realmente preparado para todo lo que significa alcanzar tus metas y mantenerte después en ese nivel.

Si volvemos al caso de la bicicleta, tal vez pude haber aumentado el ritmo y alcanzar a los corredores que me habían superado, pero si me hubiera lesionado, ¿qué?¿Dejarías que tu empresa se fuera a la quiebra, solamente por querer lograr algo para lo cual no estás preparado aún?

De momento, yo sigo corriendo bicicleta con la misma meta: hacer ejercicios, bajar de peso, aumentar mi resistencia aeróbica. Cada vez que salgo a correr, hay algunos ciclistas a los que yo supero, y otros que me superan a mí. Sin embargo, mi meta la tengo clara y ya no sufro por mis deseos.

¿Puedes hacer lo mismo con tu empresa?

Artículo relacionado: El momento de crecer: Cuando no te sirve llevar muchos sombreros.