lunes, 1 de septiembre de 2014

Vendiendo Humo: Acerca Del Mito Del Éxito Inmediato

¿Éxito sin esfuerzo? ¡Qué va!
¡Listo, calixto, pilas recargadas y ya de vuelta nuevamente con mi querido blog, para continuar compartiendo con todos ustedes temas relacionados con la gestión de negocios, las ventas, el marketing digital y cualquier otro tema que le pueda añadir valor a tu vida, mi vida, nuestras vidas y, sobre todo, nuestros negocios!

Una de las cosas que más me gusta de irme de vacaciones, aparte de la correspondiente desconexión y el relax que viene con ella, es el tener el tiempo de hacer ejercicios sin tener que preocuparme por cuánto me demoro, o el volver a casa a cierta y determinada hora para que mis obligaciones diarias no se vean trastornadas.

Y uno de esos días en que andaba por allí, todo sudoroso, cansado, deseando llegar rápido a casa pero consciente de que aún me faltaba pedalear por algo así como 45 minutos para soltar la bicicleta, darme una ducha y tirarme en el sofá a descansar, comencé a pensar en lo mucho que me gustaría que mantener una condición física apropiada y sana fuera más sencillo. Mucho más sencillo.

Es decir, por un momento mi pensamiento se detuvo en esos programas milagrosos que te ofrecen por allí que te dicen “obtenga un abdomen plano, mientras ve la televisión sentado en su sofá”, o como lo decía un chico a través de un tweet: “Hice click en un anuncio que decía “consiga su cuerpo deseado” y resultó ser publicidad de un programa para bajar de peso”, y me di cuenta de lo mucho que se ha metido en nuestras vidas y en la forma que gestionamos nuestras cosas, la necesidad de recibir una satisfacción inmediata.

Dicho en otras palabras: El deseo de reducir al mínimo los esfuerzos necesarios para obtener los maravillosos resultados que esperamos. Y digo “reducir al mínimo” por no decir reducirlos del todo.

“No pain, no gain”. Si no duele, no ganas.


Y volviendo a la bicicleta, luego de llegar a casa ese día me monté en la balanza para confirmar que realmente todo ese sudor, esos kilómetros andados, ese cansancio, todo ese esfuerzo realmente se estaba traduciendo en una bajada de peso, que era mi objetivo inicial.

Al hacerlo me quedé boquiabierto con lo que vi: No solamente no había bajado de peso, sino que había subido dos kilos. ¡Imagínate tú: DOS KILOS! Cuando se suponía que debía estar bajando o, en el peor de los casos, manteniéndome en el mismo peso.


La frustración no te ayuda a resolver los problemas. El tomar decisiones y ponerlas en marcha, sí.


Cerré los ojos con rabia por un momento pero, luego de un poquito de reflexión y de un llamado a la cordura, me prometí a mi mismo controlar más la comida, esforzarme un poco más con la bicicleta y comenzar a hacer algunos ejercicios abdominales para ayudar.

“No pain, no gain” es y siempre ha sido una de mis frases favoritas desde mis años adolescentes cuando practicaba karate, y ha sido una frase que me ha acompañado siempre.

“Si no te duele, no crece” nos decíamos cuando estábamos entrenando con pesas, y la frase siempre ha sido un recordatorio para mi de que para lograr lo que queremos necesariamente tenemos que esforzarnos, en algunos casos mucho, en otros casos, no tanto. Pero siempre tenemos que esforzarnos.

Tienes que dejar a un lado el mito del éxito inmediato.


Hace algún tiempo compartí en mis redes sociales un artículo que hacía una reflexión muy interesante refiriéndose al hecho de que, cuando nos hablan de las personas exitosas, hacen tanto hincapié en sus éxitos que llegamos a pensar que son personas que han nacido así, exitosas, y nos olvidamos de lo más importante: todo el trabajo que les ha costado llegar hasta dónde están el día de hoy.

Porque es fácil pensar que Bill Gates inició Microsoft desde el garage de su casa, pero no nos resulta igual de fácil pensar en las muchas horas que transcurrieron antes de ese momento, ni tampoco las que tuvieron que transcurrir después, antes de que su sueño, su empresa, su idea se convirtiera en lo que es hoy en día.


Sin esfuerzo, no pasa nada. Sin trabajo, compromiso, dedicación, esmero, ilusión, paciencia, tampoco.


Y yo estoy seguro de que la lección más importante no está tanto en su éxito, ni en el éxito de otros muchos como él, sino en el esfuerzo, la ilusión, la fe y el compromiso que le permitieron llegar hasta allí.

Ciertamente sería fenomenal que tu empresa estuviera entre las próximas que consiguen una financiación millonaria, o que es adquirida por una multinacional extranjera, o que logra alcanzar volúmenes de ventas maravillosos. Ciertamente sería fenomenal.

Pero olvídate de pensar que eso ocurrirá de un día para otro, sin esfuerzo. “No pain, no gain”.

Por cada caso de éxito, hay miles que se quedaron a mitad de camino.


Cuando pensamos en jugadores de fútbol exitosos hoy en día, por ejemplo, pueden venirnos a la mente nombres como Ronaldo, Messi, Neymar Jr, Toure, Bale, Lahm y muchos otros. ¿Te has detenido a pensar cuántos jugadores, excelentemente preparados y muy talentosos, no han podido, ni podrán alcanzar el mismo éxito?

¿Te has detenido a pensar en los miles de excelentes jugadores que, simplemente, tendrán que quedarse a mitad de camino? ¿Y qué me dices de los muchos que, por diversas circunstancias, nunca lo lograrán?

Trabajo, trabajo y más trabajo. Recuérdalo: No hay soluciones mágicas que no impliquen un esfuerzo de tu parte.
Incluso esos programas que te ofrecen lograr “tu cuerpo deseado” dicen, en la letrita pequeña, que deben ser acompañados por un régimen alimenticio y hábitos de vida sana.” ¿La habías leído?

Y vuelvo de mis vacaciones con ese compromiso renovado: Trabajo, trabajo y más trabajo. Con toda la dedicación que pueda, con ilusión, con pasión, con ganas y, sobre todo, con mucha paciencia para seguir desarrollando los proyectos que tengo en marcha sabiendo que, si no me esfuerzo lo más que pueda, no lograré los resultados que espero.

Igualmente para ti, quisiera que siempre lo tuvieras en mente.


Olvídate del éxito inmediato, tanto para ti como para tu negocio, y concéntrate en las pequeñas victorias de cada día. 


Incluso ten siempre presente que pueden haber victorias y fracasos en tu camino hacia el éxito, y todo ellos es perfectamente normal. Lo que es 100% cierto es que si no te esfuerzas, nada lograrás, y lo más triste es que pensarás que lo que estás haciendo, no vale la pena.

“No pain, no gain.” Si no duele, no ganas.

Un abrazo muy grande :-D



Te dejo el vínculo para que leas el artículo que te recomendé al principio:
El éxito como resultado del fracaso

Y este artículo de mi blog que te interesará leer también:
5 Hábitos Muy Productivos Que Puedes Incorporar En Tu Vida Hoy Mismo.



Crédito fotografía: tomwang / 123RF Stock Photo