lunes, 29 de junio de 2015

¿Qué Sentido Tiene La Libertad De Expresión Sin Libertad De Pensamiento?

Emilio Lledó - Filósofo Español

“A mí me llama la atención que siempre se habla,
y con razón, de libertad de expresión. 
Es obvio que hay que tener eso, pero lo que hay que tener, 
principal y primeramente, es libertad de pensamiento. 
¿Qué me importa a mí la libertad de expresión 
si no digo más que imbecilidades?.
¿Para qué sirve la libertad de expresión, 
si no sabes pensar, si no tienes sentido crítico, 
si no sabes ser libre intelectualmente?”


Esta fue una reflexión de esas que se te mete en la cabeza y no te la puedes sacar. Una verdad tan profunda, tan cierta, tan valedera y que cobra mucha más relevancia en esta sociedad que estamos viviendo, en la que las redes sociales han dotado a cualquier persona de una voz que puede ser tan fuerte y potente como se quiera.

Alguna vez he hablado sobre este tema en mi blog: “Usemos con responsabilidad nuestra voz en redes sociales”, “Popularidad e Influencia en Redes Sociales: Crea Tu Propia Voz y en este otro, “Social Media: ¿Es responsable el balón o el jugador que lo patea?”

Siempre girando en torno a la misma premisa: Utiliza tu propio criterio, piensa acerca del valor de las cosas que compartes, diferénciate por el valor de estas cosas y hazlo de manera responsable.

Y es que el tema se presta para una reflexión muy profunda: ¿Estamos haciendo un uso adecuado de las herramientas que tenemos disponibles?¿O nos estamos convirtiendo simplemente en antenas repetidoras, que difunden la información sin enterarse siquiera de qué va el tema?

¿Estamos realmente aportando valor? ¿Tenemos la capacidad de aportar valor, de cambiar el mundo para mejor?

Como dice Emilio Lledó: “¿Para qué sirve la libertad de expresión, si no sabes pensar?”

Vale la pena recordar el refrán: “Más peligroso que un mono con hojilla”.


En el mundo han habido muchas situaciones en las que la propia naturaleza del ser humano ha dejado claro que, sin criterio propio, sin capacidad de pensar, pueden ocurrir cosas muy buenas, o cosas espantosas.

Por ejemplo, el hombre descubrió la energía atómica. Si hubiese tenido el criterio adecuado, si hubiese sido capaz de pensar de la forma adecuada, esta energía podría haberse utilizado únicamente para hacer cosas buenas para la humanidad. ¿Para qué se ha utilizado mayormente? Para la creación de armas de destrucción masiva.

Si vamos un poco más allá, nuestros antepasados descubrieron el fuego. Pudieron haberse quedado tranquilitos y utilizar el fuego para fines benignos como calentar las noches frías, espantar animales peligrosos, iluminar las noches oscuras, etc. Sin embargo, descubrieron que también podían utilizarlo para quemar las aldeas vecinas y para hacerle daño a sus iguales.


Sin el criterio adecuado, incluso la más avanzada tecnología puede convertirse en tu peor enemigo.


De allí el refrán: “Más peligroso que un mono con hojilla”, porque la hojilla en sí misma se puede utilizar para cosas muy buenas, como dar una maravillosa afeitada, por ejemplo. Sin embargo, pon la misma hojilla en un individuo sin criterio y verás las atrocidades que se pueden hacer con ella, comenzando por quitarse la propia vida.

No olvides nunca que, por encima de todas las cosas, lo más importante es hacer las cosas con criterio. Y para hacer las cosas con criterio, tenemos que desarrollar la capacidad de pensar con libertad, según nuestros propios elementos de juicio.

Expresarte libremente no quiere decir que sueltes lo primero que te venga a la mente.


Y lamentablemente es lo que ocurre con más frecuencia: individuos que simplemente abren la boca porque tienen la libertad para hacerlo, pero no dicen nada que tenga sentido, nada que aporte valor, nada que nos sirva a los que estamos escuchando para vivir una vida mejor.

Es allí donde creo que están cometiendo el gran error: Están compartiendo para que los vean, pero no para que los recuerden por lo que han dicho.


No se trata de que simplemente te vean, sino que te recuerden por las cosas que dices.



Esa debería ser nuestra consigna y el motivo que orientara la libertad con que utilizamos nuestra capacidad para expresarnos: Que lo que dijéramos fuera lo suficientemente valioso como para que nos recordaran por ello.

Saquémosle provecho a la oportunidad que nos ofrecen las plataformas que están disponibles hoy en día para expresarnos con toda la libertad que nos permiten, pero hagámoslo con criterio.

Recuerda que, “¿de qué nos sirve tener libertad de expresión, si no decimos más que imbecilidades?”

Una interesante reflexión para que siempre la tengas presente.

Gracias, Emilio Lledó por tus palabras.



Aquí te dejo los artículos que te comenté más arriba y que también puedes leer:
Popularidad e Influencia en Redes Sociales: Crea Tu Propia Voz
Redes Sociales: ¿Es Responsable El Balón O El Jugador Que Lo Patea?
Usemos Con Responsabilidad Nuestra Voz En Redes Sociales.